El Día del Juicio
Este espacio reúne artículos de análisis y opinión sobre derecho, instituciones y vida pública. La mayoría de los textos abordan cuestiones políticas y jurídicas vinculadas al contexto mexicano.
Ocasionalmente, el autor comparte también experiencias o reflexiones personales sobre asuntos más generales, cuando considera que estos pueden iluminar, desde otro ángulo, los temas que aquí se discuten.
CORTÉS: EL HOMBRE (4.ª de no sé cuántas partes).
No nos perdamos.
Retomando el asunto original: el problema son los énfasis y las mentiras evidentes que pueblan los dichos referidos en la primera entrega, porque la presidente Sheinbaum podrá tener razón en todo lo que afirma, pero —y este “pero” es fundamental—, ¿qué proceso cómo el que se vivió en 1519 en estas tierras no es harto violento? Todos, sin excepción. Ningún choque de civilizaciones, en ningún lugar del mundo, en el transcurso de los últimos diez mil años, ha sido pacífico: ni el de estos contra aqueos, ni el de los hunos contra los otrhos, ni el de los mongoles contra los mongolitos, ni el de los tlaxcaltecas contra los samuráis (de veras, esta historia merece un artículo aparte). Poner el énfasis en esa circunstancia, y olvidarse de todo lo demás, es una falacia; pero además, emplear el sustantivo “adoradora” (para aludir a Chabelita) es, casi, un insulto personal porque motejar así a alguien no pretende argumentar, intenta reducir, caricaturizar. El término presupone fanatismo, idolatría y renuncia al juicio crítico; transforma automáticamente cualquier tentativa de análisis histórico en un acto de devoción cuasi religiosa, pues se omite discutir ideas o interpretaciones y, en suma, se patologiza al interlocutor.
Por otro lado, centrarse en esa violencia y a renglón seguido afirmar que la grandeza de México viene de los valores de los pueblos originarios y que ellos son la verdadera reserva de valores del México de ayer y de hoy no sólo es un enredo, es una exageración (cuando no, una gran mentira). Los aztecas, con todo y sus avances de la época, desde el punto de vista tecnológico-material, eran un pueblo colocado en el neolítico tardío, pues si bien contaban con un urbanismo monumental, sistemas hidráulicos complejísimos, administración imperial, mercados gigantescos, avanzada astronomía, calendarios sofisticados, escritura pictográfica, tributación, educación formal y una estructura política altamente desarrollada, también es verdad que carecían de acero, pólvora, navegación oceánica, animales de tiro e imprenta; y sus herramientas primordiales eran… de piedra.
En cuanto a sus valores: conocían la esclavitud —ahí están el Códice Mendoza o la Historia general de las cosas de Nueva España, de Fray Bernardino de Sahagún, e incluso tenían una palabra en náhuatl: “tlacotli” (esclavo)—; practicaban sacrificios humanos —ahí están los “tzompantli”, término que proviene de “tzontli”, cabeza o cráneo; y “pantli”: hilera (fila de cráneos)—; la traición no les era desconocida, baste con recordar que incluso su imaginario religioso exaltaba relatos como el de Quetzalcóatl, engañado y traicionado ¡por su propio hermano!, el felón Tezcatlipoca; tampoco el salvajismo —ahí está el caso de Chalchiuhnenetzin, hija de Axayácatl (la primera serial killer en estas tierras)—; o la dominación a través de la guerra, la matanza y la masacre; y eso no es propaganda proespañola, se refleja en el hecho histórico decisivo de que decenas de miles de indígenas se aliaron con Cortés versus Tenochtitlan.
En cuanto a pretender reducir a Cortés a dos matanzas, no sólo es falso, porque Cortes fue más, mucho más que eso. Hernán Cortés fue, sin duda alguna, uno de los grandes capitanes militares de la historia universal; y negarlo por corrección política es tan ridículo como negar el genio de Alejandro Magno porque arrasó ciudades, el de Aníbal Barca porque sembró Italia de cadáveres o el de Julio César porque convirtió la guerra civil en escalera hacia el poder absoluto.
Cortés era ambicioso, desleal, lúbrico (bastantito), brutal cuando quiso serlo y poseía una codicia feroz; pero además de todo eso —o quizá precisamente por ello— fue un estratega extraordinario, un político intuitivo y un conductor de hombres de primer orden. Con apenas unos cientos de españoles, perdido en un continente desconocido, aislado de Cuba, enfrentado a gobernadores, selvas, montañas, epidemias, lenguas incomprensibles y millones de enemigos potenciales, logró algo que parece un delirio literario: destruir el poder mexica y levantar sobre sus ruinas un nuevo orden político.
Cortés supo leer resentimientos indígenas, explotar divisiones internas, improvisar alianzas imposibles y convertir cada derrota parcial en una oportunidad estratégica. Quemó naves, armó naves, marchó hacia el corazón de un imperio que lo superaba infinitamente en número y terminó entrando en Tenochtitlan como pocos hombres han entrado jamás en ciudad alguna: apostándolo todo. Hay figuras históricas menor brutales (quizá Escipión el Africano, Marco Aurelio, Saladino o Federico II de Prusia), sí, claro, pero genios militares de esa magnitud aparecen muy pocas veces en siglos enteros.
Continuará…
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Luis Villegas Montes.
HASTA LAS MANITAS: EL TSJ METIDO EN POLÍTICA
El pasado 18 de mayo, un medio digital publicó un editorial (visible en el sitio https://chihuahuaendirecto.com/en-el-tsje-essantiago/); transcribirlo se comería la columna; los puntos centrales del texto, en lo que nos interesa:
1. Existe una “presunta” operación política dentro del Tribunal Superior de Justicia (TSJ); ahora ya es descarado el apoyo a Santiago de la Peña en el Tribunal Superior de Justicia, vinculado a la presidencia del órgano;
2. La nota habla de operación interna y externa dada la dependencia política y falta de estructura propia; así, la presidencia del TSJ habría recurrido a apoyos provenientes del Estado, ligados a la Secretaría de Hacienda local, para sostener reuniones y operación política;
3. Rumbo a 2027, dentro del Poder Judicial existe incomodidad por una creciente división interna ante el escenario político-electoral de 2027 y el eventual relevo en la presidencia del TSJ; ¿qué va a hacer Rubén Aguilar, por ejemplo, que todo le debe a Santiago, su padrino y artífice estrella, empero que le había jurado fidelidad a César Jáuregui?
4. En ese sentido, la orden de De la Peña es controlar la exposición pública y poner especial cuidado sobre videos y fotografías de reuniones para limitar evidencia pública sobre participantes y apoyos, y
5. Por lo pronto, “el grupo de Santiago mantiene control e influencia, dentro del propio Poder Judicial”.
Dice el artículo 73 de la Ley General de Responsabilidades Administrativas:
“Se consideran Faltas de particulares en situación especial, aquéllas realizadas por candidatos a cargos de elección popular, miembros de equipos de campaña electoral […] que impliquen exigir, solicitar, aceptar, recibir o pretender recibir alguno de los beneficios a que se refiere el artículo 52 de esta Ley […]”.[1]
Y el referido artículo 52, dispone lo siguiente:
“Incurrirá en cohecho el servidor público que exija, acepte, obtenga o pretenda obtener, por sí o a través de terceros, con motivo de sus funciones, cualquier beneficio no comprendido en su remuneración como servidor público, que podría consistir en […] servicios; empleos y demás beneficios indebidos […]”.[2]
Es decir, dado que existe, o puede existir, una operación política activa dentro del TSJ vinculada al grupo de Súpersecretario y la presidencia de dicho órgano —y que, como he afirmado en distintas ocasiones, durante meses, existe un claro contubernio entre éste y la gente que acomodó a su antojo y con la que ha pactado apoyos inconfesables (que implica correr a medio mundo del TSJ), para tenerlos contentos y actuando a su favor—, quien claramente llegó impulsada desde Gobierno del Estado, el tribunal se estaría alineando rumbo a 2027 y parte de la estructura estatal estaría participando en esa operación de manera ilegal. La acusación no es menor […] He ahí el auténtico problema: no se trata de los funcionarios involucrados en esta trama delictiva, ni de los operadores, ni de las reuniones; el verdadero problema es el silencio del Tribunal de Disciplina Judicial (TDJ); porque si existe una acusación pública de operación política dentro del TSJ, utilización de estructura estatal, alineamiento rumbo a 2027 y control deliberado de evidencias gráficas, el TDJ no puede actuar como espectador. Su función no es esperar denuncias cómodamente sentado, sino proteger la integridad institucional.
He ahí el auténtico problema: no se trata de los funcionarios involucrados en esta trama delictiva, ni de los operadores, ni de las reuniones; el verdadero problema es el silencio del Tribunal de Disciplina Judicial (TDJ); porque si existe una acusación pública de operación política dentro del TSJ, utilización de estructura estatal, alineamiento rumbo a 2027 y control deliberado de evidencias gráficas, el TDJ no puede actuar como espectador. Su función no es esperar denuncias cómodamente sentado, sino proteger la integridad institucional.
Si todo es falso, debería abrir una investigación para desmentirlo; si hay algo cierto, debería investigarlo para sancionarlo; lo único injustificable es la inacción. De nuevo vemos al inútil de su presidente de güevonazo, paseándose por aquí y por allá, declarando barbaridades e infundios y tomándose fotitos (¡ay! Rete monas, eso sí) mientras en torno suyo la corrupción se traga al Poder Judicial (PJ). Cuando el órgano encargado de vigilar a los juzgadores no mira y deja de ser árbitro, corre el riesgo de convertirse en cómplice por omisión.
Si la acusación primigenia es grave, la pasividad institucional es peor, porque un TDJ que no cumple con su cometido por posibles (y más que probables) interferencias políticas dentro del PJ manda un mensaje devastador: que la autonomía judicial es un discurso para ceremonias y no una obligación que deba defenderse.
Si el TDJ no abre de oficio las respectivas investigaciones, entonces acepta una de dos cosas: o que las acusaciones le importan un pepino o que el control político sobre el órgano ocupado en vigilar dejó de escandalizarlo.
Ninguna de las dos hipótesis lo deja bien parado.
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[1] Énfasis añadido.
[2] Énfasis añadido.
CORTÉS: EL HOMBRE (3.ª de no sé cuántas partes).
“La mayor cosa después de la creación del mundo, sacando la encarnación y
muerte del que lo creó, es el descubrimiento de las Indias”.
Francisco López de Gomara.[1]
A patear el pesebre y a desmontar la anquilosada tramoya ideológica del nacionalismo mexicano.
Nacionalismo a la mexicana por cierto que, ahora como jamás —peor que en el priato—, es un nacionalismo ramplón, simplificador, maniqueo, aldeano, rudimentario, panfletario, catequístico, dogmático, mitológico, patriotero, acrítico, de cartón piedra y bronce oxidado, resentido, revanchista, histérico (más que nunca), victimista, rencoroso, embustero y antihispánico.
En ese contexto escribió don José Fuentes Mares y, obvio, así le fue. Baste un dato anecdótico para ilustrar el punto: nombrado Rector de la Universidad Autónoma de Chihuahua, él mismo cuenta cómo apenas sí pudo ejercer el cargo, pues alguno de esos mentecatos sin oficio ni beneficio que nunca faltan fue con el chisme al presidente de la República, Adolfo Ruiz Cortines, y éste, en plan retórico se preguntó cómo podía haber sido nombrado para esa elevada responsabilidad el hombre que fue capaz de escribir Santa Anna: Aurora y ocaso de un comediante.[2] No cumplió ni un año en su encargo.
Pues bien, en Cortés. El Hombre, Fuentes Mares no pretende escribir una biografía académica cuajada de fechas, camafeos archivísticos o erudición exhibicionista. El propio autor advierte desde el inicio que se trata de un libro destinado a lectores “poco o nada interesados en el detalle de relevancia escasa; esto es, a quienes prefieren contemplar el bosque entero y no perderse obsesivamente en cada árbol”;[3] sin embargo, reducir el libro a una simple “biografía crítica” sería muy injusto porque Fuentes Mares no busca practicarle una autopsia documental a Cortés, no; pretende devolverle respiración histórica, tamaño humano y densidad simbólica. El resultado es, pues, un texto a caballo entre el ensayo histórico, la reivindicación cultural, el retrato psicológico, la épica y la provocación intelectual.
El tono del libro es ágil y deliberadamente alejado del academicismo solemne; y aunque destaca que su autor no pretende fundar una novísima historiografía cortesiana, sí aspira a combatir la irracional simplificación nacionalista e indigenista —dominante en el siglo XX y, ¡ay!, en lo que va de este decenio—. Cuando el libro ve la luz, el relato histórico oficial llevaba décadas profundamente arraigado en una serie de tópicos vulgares que, tal parece, la Clau se fusiló enteritos para sulfurarse a gusto contra la Chabela.
La tesis central del libro es una sola: Cortés fue una figura histórica descomunal que iba montado en su siglo a horcajadas en todo: religioso, pero mundano; estratega y simulador; culto y brutal; sentimental y despiadado; político refinado y guerrero feroz; don Juan y Vlad III; hombre medieval y renacentista, al alimón (don José era un taurófilo irredento). Para el autor, el verdadero genio de Cortés no radica sólo en el uso de la espada; para él, su principal talento fue político y psicológico: leía hombres, manipulaba pasiones, combinaba el castigo y el perdón con extraordinario acierto; sobornaba, seducía, intimidaba, improvisaba, convertía a sus enemigos en aliados y jamás perdió de vista su objetivo final.
En resumen, Fuentes Mares nos regala un aguafuerte donde destaca la heroicidad de Cortés; misma que campea en el libro como una mezcla de voluntad absoluta, intuición histórica, genio político, audacia militar y una especie de fatalismo providencial.
¿Cómo y dónde lo ensalza?
¡Uf! Cuando narra el hundimiento de las naves: el acto de barrenar los navíos simboliza la renuncia total a la retirada; la aprehensión de Moctezuma, entrar en Tenochtitlan con unos cuantos cientos de hombres y apresar al emperador mexica en su propio palacio es de una audacia política y militar inaudita; la batalla de Otumba, donde Cortés figura casi como héroe homérico; o la construcción de bergantines para asediar la ciudad lacustre —ahí, Cortés organiza líneas marítimas, arma y desarma embarcaciones, transporta piezas por tierra, etc. (la operación fue gigantesca para el siglo XVI, sólo equiparable a la gesta de Aníbal al cruzar los Alpes)—.
Fuentes Mares remata la faena afirmando, sin ahondar en misticismos, que el genio de Cortés “no basta para explicar sus hazañas”[4] y que la conquista cortesiana fue, en suma: la “sustancialización de lo irreal”;[5] o dicho coloquialmente: la materialización histórica de algo que parecía imposible.
Continuará…
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[1] Citado por FUENTES MARES, José. Cortés. El Hombre, Grijalbo, 6.ª edición, México, 1981, p. 13.
[2] FUENTES MARES, José. Biografía de una nación, de Cortés a López Portillo, Océano, México, 1982, p. 288.
[3]Ibid., p. 12.
[4]Ibid., p. 17.
[5]Ibid., p. 18.
MARAVILLOSA ASOCIACIÓN DE JUECES
¡Ah!, si no fuera por estas noticias, ¿qué sería del mundo? El hecho es que los jueces mostraron más agallas que muchos secretarios de Sala que, como corderitos, han puesto sus cuellos sobre el yugo de magistrados facciosos. ¡En fin! ¿Qué dice la dicha nota? Es muy larga y se me comería todo este apunte, así que la resumo y ya usted la lee completa si tiene tiempo y ganas.[1] En lo que nos interesa, dice la nota que:
1. Trascendió que los jueces de Juaritos armaron una estrategia para mejorar su representación y defensa al interior y exterior del Poder Judicial;
2. No pidieron permiso a los altos mandos del Tribunal Superior de Justicia y armaron su propia Asociación, con acta constitutiva, estatutos, etc.;
3. Tiene más de 50 socios fundadores, con personas juzgadoras de todas las áreas: Penal, Civil, Familiar, Laboral y Mercantil;
4. Que empezaron en Juárez, pero la idea es abrirse a todos los distritos, sumar agremiados y tener la representación estatal;
5. Que ya tiene directiva y que el triunfo fue para el juez penal Raúl Palos, de extracción filopanista;
6. Que el grupo es bastante plural, aunque a Palos le compitió fuerte Cynthia Nájera, quien está identificada con MORENA, y
7. Parece que los casos de procedimientos abiertos por la Unidad de Investigación de Responsabilidades Administrativas (UIRA) y el nuevo Tribunal de Disciplina Judicial (TDJ), aceleraron la integración de la asociación, “ya que en un principio surgieron muchas inquietudes respecto a que no se estuvieran respetando los derechos o el debido proceso en torno de las personas juzgadoras puestas en el banquillo de los acusados”.
Ya lo había escrito yo (conste que no sabía de su existencia): las personas que trabajan en el Poder Judicial deberían colegiarse para defenderse y protegerse de esos perros sin correa que son los nuevos magistrados.
Sin embargo, vayamos a la nota. A ese respecto, la imagen que encabeza estos párrafos ilustra muy bien el punto sobre el que deseo hablar en esta fecha: “Jueces de Chihuahua armaron su asociación .. y no le pidieron permiso a nadie”. Uno de esos vidadioquis que nunca falta, un tal Eduardo Villareal, pregunta en uno de los comentarios: “Permiso de que?? (SIC)”.
La pregunta, señor Villareal, resulta pertinente porque si el súperSecretario —mi hermano del alma— se llevó tantas estrellitas por su magnífica operación en la elección judicial, ¿cómo se le fueron las cabras en este asunto? ¿Por qué se le salieron los borreguitos del corral? Más aún, ¿por qué un filopanista (el Palo ése), le dio idem y ahora les encabeza una oposición interna a sus también amigos del alma, los magistrados electos? ¿Quién demonios opera en el Estado? ¿Quién está a cargo de la política interior?
Por cierto, ¿ya vieron lo que pasa cuando ponen a un mediocre a cargo (otro)?
Desde hace meses he escrito que el Presidente del TDJ no sirve para un carajo y mostrado serias limitaciones, que sólo es útil para sacarse selfies inútiles, hacer declaraciones a tontas y a locas (o sea, a lo menso, no a un grupo de respetables ciudadanas) y para pasearse a lo largo y ancho del Estado y del país —gastando viáticos a lo baboso (¿irá solo o acompañado? Digo, porque él siempre necesita quién le aplauda y le eche porras, es lo que más disfruta)—, pues ahí están consecuencias.
Eso se ganan por imponer a una panda de incompetentes y repartirle dádivas a esos orangutanes que sólo buscan correr gente decente y trabajadora y armar camarillas que les solapen y encubran sus tropelías.
Por lo pronto, ¡felicidades a la asociación! ¡Mucho éxito! Ojalá y pronto cunda su ejemplo y otros también den muestras de coraje y determinación, porque ya estuvo bueno de ir al matadero sin siquiera meter las manos.
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[1] Nota titulada: “La 4t marcha, pero el PT ya no le sigue el paso en Chihuahua”, publicada el 16 de mayo. [En línea] Visible en el sitio: https://nortedigital.mx/donmirone/la-4t-marcha-pero-el-pt-ya-no-le-sigue-el-paso-en-chihuahua/?fbclid=IwY2xjawR3QN1leHRuA2FlbQIxMABicmlkETE4d25LbGpDZlZlUGltOWVPc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHv5kzBUxu8HTneaGBIdE0uBvG6M-OXfzF97epVF59nCAEMTJa4s2SIylFXi-_aem_HB2WW9DMqF-Fss8e0jCSgg Consultado el 17 de mayo de 2026, las 05.00 h.
CORTÉS: EL HOMBRE (2.ª de no sé cuántas partes).
Escribí en la pasada entrega que guiaría mi afán aclaratorio “de la mano de un extraordinario escritor mexicano, chihuahuense por añadidura, que servirá de faro a este mi humilde intento: don José Fuentes Mares”. En el trance en el que el país se halla, hablar de don José resulta no solamente oportuno e indispensable, sino imperioso; particularmente, de su Cortés. El Hombre.[1]
Con desparpajo y singular maestría, en ese texto fundacional, Fuentes Mares es uno de los primeros en brindarnos un retrato de un Cortés humano. El retrato que de él hace tiene un seductor aire de autenticidad porque nos lo pinta tal como fue: ni santo ni diablo, sino una fuerza histórica telúrica, descomunal. Escribe Bernal refiriéndose a su empresa, que “no era cosa de hombres humanos”;[2] y agrega don José, que estaba “guiada por una fe absoluta en su victoria y en el respaldo divino”.[3]
Quizá esta línea argumentativa demande dos o tres artículos, ni modo. Se aguantan mis veintitrés lectores (¿ustedes creían que por hocicón me habían dejado de leer? ¡Pues no! Hemos crecido en forma vertiginosa).
Empecemos por el anuncio que hice en la pasada entrega: por qué “Cortés” y no “Hernán Cortés”; porque, como nos lo recuerda Fuentes Mares, a él así le habría cuadrado:
“[…] sin embargo, sobran seis [letras]: las de su nombre de pila. De haberse pedido la opinión de Bernal Díaz del Castillo, su testigo por excelencia, éste habría aconsejado consignar sólo el nombre de Cortés, porque así le cuadraba ser nombrado: Cortés, no Femando ni don Hernando sino Cortés, como César, Pompeyo, Escipión, Alejandro, Aníbal o el Gran Capitán. Así le llamaban sus soldados y le conoce la posteridad. Es el destino de los creadores de la historia: perder sus nombres de pila, y en ocasiones su condición de hombres de carne y hueso, para volverse símbolos”.[4]
El debate que explica estas líneas es prueba fehaciente de ello.
Y antes de irnos por ahí, permítanme mis amadísimos veintitrés lectores una breve reseña biográfica de don José Fuentes Mares, para entender la magnitud de este empeño —y la oportunidad dorada que nos brinda la controversia entre Clau y Chabelita—.
Aunque Fuentes Mares no fue un pionero absoluto en hollar con sus plantas ese suelo (el que dejaba a Cortés como lazo de cochino), sí fue muy a contracorriente en el México intelectual de su época; además, todo sea dicho, don José tuvo algo que muchos “cortesianos” anteriores no tuvieron ni tenemos: músculo literario, ironía y manifiesta voluntad de dar una pelea cultural. Porque lo primero que habría que reconocerle es la buena pluma. No sólo escribió historia: escribió bien. Eso, en un medio donde la gran mayoría de los intelectuales eran escribidores mediocres de una ramplonería mendicante (con sus memorables excepciones como Daniel Cosío Villegas, Edmundo O'Gorman u Octavio Paz), ya es mucho decir.
Fuentes Mares venía de una tradición hispanista (era un hispanófilo declarado) y, para muchos, un meticuloso revisionista —“reaccionario”, le llamarían sus homólogos contemporáneos, asalariados o con pluma tarifada— que, sin embargo, se tomó su labor de historiador muy en serio; y aunque antes de él existieron figuras que ya habían defendido, con méritos diversos y matices distintos, una lectura menos demonizadora de Hernán Cortés (como Lucas Alamán, Salvador de Madariaga e incluso, parcialmente, José Vasconcelos con su reivindicación de la herencia hispánica y mestiza), el chihuahuense fue una figura señera en esa lid. Por cierto, don José Vasconcelos, presente lo tengo yo, desfloró mi intelecto con su maravillosa Breve Historia de México.[5] Libro que me regaló mi papá Cruz y por ese camino llegué a Fuentes Mares (y no, como dice mi compadre Puente, a través de él) y a otro grande, don Salvador Borrego, pero divago. Centrémonos.
Íntegro, historiador cabal como fue, el propio Fuentes Mares reconoce varias de esas influencias en el prólogo y aparato bibliográfico de su obra; empero, el contexto sí importa muchísimo. Cuando publica su Cortés, en 1981, el relato dominante en nuestro país llevaba décadas enraizado profundamente. Era un México, como el de ahora, nacionalista, juarista, revolucionario, crecientemente antihispánico e indigenista; por ese motivo, el Cortés oficial, el del discurso escolar posrevolucionario era el de un invasor, genocida, codicioso, traidor, destructor de una civilización paradisíaca y feo como consciencia de magistrado chihuahuense —así lo “retrata” Diego Rivera (¡el comal dijo a la olla!)—: un villano funcional para explicar el deplorable relato del Estado mexicano.
En ese punto, llegó Fuentes Mares a patear el pesebre.
Continuará…
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[1] FUENTES MARES, José. Cortés. El Hombre, Grijalbo, 6.ª edición, México, 1981.
[2] Escribió Bernal Díaz del Castillo. Citado por Fuentes Mares, op. cit., p. 200.
[3]Ibid., p. 95.
[4]Ibid., p. 15. Énfasis añadido.
[5] VASCONCELOS, José. Breve Historia de México, Compañía Editorial Continental, 22.ª impresión, México, 1978.
CORTÉS: EL HOMBRE (1.ª de no sé cuántas partes).
A quieras que no, debo dejar la crítica puntual a las instituciones chihuahuenses para ocuparme de temas más trascendentes y relevantes para la vida pública. Olvidémonos por un momento de la ramplona política local: esos magistrados que se comportan (y son) señores de horca y cuchillo, auténticos mafiosos (que más que colaboradores pretenden pandillas de cómplices), de esos otros que en su ignorancia brutal confunden la imparcialidad con olerle el trasero a los colectivos (snif, snif) y de los abusones que hacen campaña desde el cinismo, la ventaja, la rapacidad y la rapiña.
Mi veleidad se explica, y justifica, porque llevo días leyendo, viendo, escuchando y padeciendo una serie de burradas que me sumergen, a partes iguales, en las triaguas de la rabia, el aturdimiento y la vergüenza. Todo porque la presidente de la República, Claudia Sheinbaum, el mero 5 de mayo, recomenzó un debate añejo capitaneado por un montón de imbéciles —empezando por Benito Juárez (ese demagogo, dictadorzuelo, vendepatrias, ladrón y pionero de los fraudes electorales)— y dijo, entre otras barbaridades: “a quienes buscan reivindicar a Hernán Cortés, y sus atrocidades, están condenados a la derrota”.
Y ahí sí yo, como la niña de El Exorcista, empecé a temblar, a retorcer la cabeza y a echar espumarajos. “¿Por qué?, le pregunté yo al Creador, “¿por qué, señor?” —digo, sí sabía por qué, para distraer la atención pública del escándalo Rocha Moya… y la presión de EUA, la crisis de seguridad, el desgaste institucional, Pemex y sus desastres (fugas, explosiones, muertos, etc.), las fracturas internas y su supuesta no ida a Palenque (o sea, sí, pero no)—; no obstante, así y todo comencé con mi letanía: “¿Qué no ves cómo están las cosas y qué el horno no está para bollos?¿Qué el país se nos cae a pedazos? ¿Por qué permites estas cosas? ¿Por qué te empeñas, Dios mío, en alentar estos despropósitos?”. Miren ustedes, no voy a presumir de que el Todopoderoso me respondió, no; pero me lo imaginé como a Vicente Fox, mirándome desde las alturas, entre nubes, y preguntándome: “¿y yo por qué?”. Con toda seguridad el Padre Celestial no tiene que ver con la autoría de esas idioteces, pero yo necesitaba un desahogo para mitigar mi furor.
Hablar de Cortés, hablar de América, hablar de España y poner orden en todo lo que se ha dicho en estos días entre unos y otros es una labor titánica porque parte de una larga serie de malentendidos que se agravan por la mala leche de quienes quieren sacar “raja” política —instalados por lo general en el gobierno o sus adláteres— y quienes con una muy modesta pretensión queremos examinar lo acaecido en el pasado lo más cerca posible de la lógica y la historia; y —si se le hace mucho— de los hechos y del sentido común.
En las siguientes semanas, aquí y allá, intentaré desgranar esa mazorca de la mano de un extraordinario escritor mexicano, chihuahuense por añadidura, que servirá de faro a este mi humilde intento: don José Fuentes Mares, en compañía de algunos otros.
Como suele ocurrir en México, entre la leyenda negra y la leyenda rosa, la historia terminó convertida en garrote histérico-político. De eso vamos a hablar en las siguientes páginas (¿por días, semanas?).
La presidente Sheinbaum, afirmó que: “Lo que trae la derecha mexicana es a una adoradora de Hernán Cortés”;[1] que Cortés “se caracterizó por dos matanzas”;[2] y por “ser uno de los más crueles invasores, tal y como queda reflejado en los decretos de la época”;[3] que “marcaban a los niños en la frente como animales para catalogarlos como esclavos”; que: “Ése era Hernán Cortés, el que ordenó la matanza de Cholula”;[4] que: “la grandeza de México viene de los valores de los pueblos [originarios]”;[5] y que: “Los pueblos originarios son la verdadera reserva de valores del México de ayer y de hoy”.[6]
Por su parte, la presidente de la comunidad de Madrid, Isabel Natividad Díaz Ayuso, externó que: “El mestizaje es el mensaje de la esperanza y de la alegría. Ante los discursos del odio, que dividen, los que vemos la vida en torno a estas alianzas tenemos que buscar las maneras de poder hablar en libertad”;[7] que “ojalá algún día, más pronto que tarde, haya muchos más eventos como éste que se celebren en todos los rincones de España, de México, y que nunca deban ser cambiados de sitio. Que nunca la libertad pida perdón por ser libertad”;[8] y que: “Han sido cinco siglos de amor y no de odio”.[9] ¡También ésas son ganas de fregar de doña Chabela!
A ver, desde cierta óptica, las dos tienen razón.
Empero, aquí, vale la pena hacer un paréntesis para explicar por qué motivo le digo a don Hernando, “Cortés” a secas y así titulo estos párrafos.
Continuará…
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[1] Énfasis añadido.
[2] Énfasis añadido.
[3] Énfasis añadido.
[4] Énfasis añadido.
[5] Énfasis añadido.
[6] Nota de Europa Press titulada: “Sheinbaum exhibe ‘atrocidades’ de Hernán Cortés y vuelve a arremeter contra Ayuso”, publicada el 7 de mayo de 2026, publicada por la revista Proceso. Énfasis añadido.
[7] Énfasis añadido.
[8] Artículo de Elena San José titulado: “El homenaje de Isabel Díaz Ayuso a Hernán Cortés sacude la política de Ciudad de México”, publicado el 4 de mayo por el periódico El País. Énfasis añadido.
[9] Nota de Ricardo Trejo Sáncez titulada: “‘Han sido cinco siglos de amor y no de odio’: Isabel Díaz Ayuso”. [En línea]. Visible en el sitio: https://enfoquenoticias.com.mx/nacional/han-sido-cinco-siglos-de-amor-y-no-de-odio-isabel-diaz-ayuso/ Consultado el 8 de mayo de 2026 a las 23.00 h. Énfasis añadido.
EL RINOCERONTE EN LA SALA (Y EN UNA SECRETARÍA…)
A ver, hay errores políticos y luego está lo de algunos secretarios de Estado con la sensibilidad de un rinoceronte, que no admite explicaciones, coartadas ni disculpas.
En medio de un contexto estatal enrarecido —acusaciones de cercanía con intereses estadounidenses, discusión pública sobre soberanía, presión mediática sostenida—, a este súpersecretario se le ocurre subirse al 5 de mayo; y no de forma neutra, no señor; se trepó por todo lo alto, con tono patriotero y de orgullo nacional, como si el momento diera para discursos de calendario.
No lo da.
Antes de continuar, permítaseme una digresión histórico-político-cómico-mágico-cultural: el 5 de mayo no cambió el resultado de la guerra. La Batalla de Puebla fue una victoria puntual… y nada más. Al año siguiente los franceses tomaron la capital y se instaló el Segundo Imperio. Es un mito sobredimensionado; y, sobre todo, es más fiesta ajena que propia. En Estados Unidos el 5 de mayo es casi un carnaval identitario. Así es, allá, el 5 de mayo es conveniente, simbólicamente hablando, porque en 1862, mientras ellos estaban matándose con singular alegría en su guerra civil, que México frenara a Segundo Imperio francés les cayó de maravilla: menos presencia europea en su patio trasero. Con el tiempo, ese episodio se reinterpretó como algo “propicio y afín” para los intereses norteamericanos.
Conste que las manifestaciones de que me duelo no constituyen un desliz menor; se trata de una falta de criterio e incapacidad manifiestos para leer el entorno; si el problema que te circunda tiene que ver con percepciones de alineamiento externo, no se elige una fecha que hoy por hoy, para bien o para mal, se han apropiado culturalmente los Estados Unidos; conste, claro que la Batalla de Puebla es relevante, pero, de momento, el símbolo, en este contexto, no nos pertenece. Punto.
Un secretario de estado es un secretario de estado (ando tremendo); no es un comentarista, ni un publicista, ni un influencer, es un operador político del gobierno; su función no es adornar efemérides ni improvisar patriotismos, sino administrar riesgos, cerrar flancos y ordenar el discurso público. En este caso, el pobrecito hizo exactamente lo opuesto: abrió un frente innecesario.
¿Por qué?
Porque se habla de un tema vinculado con la identidad nacional en una fecha que hoy carga más con marketing gringou que con memoria cívica nacional; y, sobre todo, expone a su superiora a una lectura adversa sin obtener ningún beneficio real; por lo menos para ella. Él queda bien con el ciudadano de a pie, ese simplón que no distingue un guiño político de una locomotora. En pocas palabras: no hay ganancia política, ninguna; ni fortalece al gobierno; ni mejora la posición de la gobernadora; ni le aporta al control de daños en un momento crucial, cuando todo MORENA (ése que se benefició tanto con la integración del Tribunal Superior de Justicia) está pidiendo la cabeza del Ejecutivo local. De hecho, lo único que produce es munición para quien quiera usarla.
Se dirá que es un mensaje institucional, que las fechas patrias se conmemoran, que el civismo no estorba; todo eso es cierto en abstracto, pero la política no se ejerce en abstracto, se ejecuta en circunstancias concretas, con tensiones reales y narrativas en disputa.
En medio de una crisis de la magnitud que enfrenta María Eugenia, un operador serio, formal, con dos dedos de frente, no se pone creativo, cierra filas, reduce la exposición y no la alimenta con narrativas adversas o de dudosa manufactura.
En el pasado, el susodicho ya dio muestras de una incapacidad brutal (elección de los integrantes del Poder Judicial), de indolencia y rapacidad (affaire CIA en Chihuahua) y ahora de una injustificada falta de criterio que pone a su jefa, María Eugenia, en el ojo del huracán.En menos de quince días, ya suma dos… y de las gordas; habrá que ver con qué nos sorprende luego el muchachou.
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ROCHA, SHEINBAUM, LA LEY Y EL TIGRE
El tema está de moda. Vamos a él.
El procedimiento de extradición en México es un baile complejo que danza entre lo técnico-jurídico y lo político-político.
En síntesis, de acuerdo a la Ley de la materia (Ley de Extradición Internacional),[1] el proceso fluye así:
1. Existe un filtro Inicial: la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) valida los requisitos mínimos previstos en la Ley (art. 16); los que deberán ser (resumidamente):
a) Identificación del delito (qué conducta se imputa);
b) Base probatoria mínima —cuerpo del delito, probable responsabilidad, etc. (a menos que haya un sentencia firme, si ya fue condenado)—;
c) Compromisos del Estado solicitante (si no hay tratado): reciprocidad, debido proceso, no pena de muerte y respeto a garantías mínimas;
d) Normativa aplicable del país solicitante (texto de la ley que tipifica el delito: penas y reglas de prescripción);
e) Orden de aprehensión (si aplica), y
f) Datos de identificación del reclamado, y traducción al español y legalización de documentos;
2. Acción Judicial: la Fiscalía General de la República (FGR) interviene y un juez de distrito emite una opinión jurídica (que no es una sentencia final), y
3. El Núcleo: La SRE decide si concede o niega la extradición (todo concluye, en su caso, con el juicio de amparo).
Eso en cuanto hace al procedimiento.
Vayamos con el asunto de las licencias.
Es público y notorio que el gobernador de Sinaloa, Rocha Moya, ya pidió licencia. ¿Cuál es el efecto jurídico? Simple, ya no tiene fuero. Debatir aquí las implicaciones del hubiera… resulta ocioso: ya no tiene fuero, punto. Así es, la Corte determinó tajantemente que el fuero protege la función y no a la persona. Si la persona pide licencia, pierde el privilegio de la inmunidad procesal. En ese sentido, es de tener en cuenta que la Corte emitió una tesis (con registro 2013762), de rubro: “ORDEN DE APREHENSIÓN CONTRA UN GOBERNADOR CON LICENCIA TEMPORAL POR DELITOS QUE AMERITAN PRISIÓN PREVENTIVA OFICIOSA. MIENTRAS DURA DICHO PERMISO, AQUÉL NO GOZA DE INMUNIDAD PROCESAL O FUERO CONSTITUCIONAL, POR LO QUE PROCEDE NEGAR LA SUSPENSIÓN PROVISIONAL EN EL AMPARO PROMOVIDO EN SU CONTRA, AUN CUANDO ALEGUE QUE AQUÉLLA ES UN ACTO OSTENSIBLEMENTE INCONSTITUCIONAL”,[2] que se explica por sí misma.
En síntesis, la mesa está puesta y servida; o mejor dicho, puesta para que la presidente Sheinbaum oficie de Salomé (“¡perdónala, perdónala!”) y sirva a Rocha —y a los diez (Enrique Inzunza, Juan de Dios Gámez, Dámaso Castro, etc.)— en bandeja.
El asunto es si lo va a hacer o no lo va a hacer; dicho en forma coloquial si va a rascarle al tigre…
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[1] Publicada en el Diario Oficial de la Federación el 29 de diciembre de 1975.
[2] Énfasis añadido.
STJ EL GRAN FRAUD… EL PODER BAJO SOSPECHA
Como lo ilustra el cuasitítulo que encabeza estos párrafos, esta semana iba a escribir sobre el Tribunal Superior de Justicia y la hipocresía rampante de ese órgano. Así es, mientras el día de ayer se anunció a bombo y platillo el aumento de un 33 por ciento en la compensación económica para personal operativo y administrativo, como “una medida que busca mejorar las condiciones laborales dentro de la institución”;[1] de los titulares se escapa la nota —se ha estado escapando durante varias semanas—, la intención de algunos magistrados (los más repugnantes) que están desesperados por deshacerse de algunos de sus secretarios.
En efecto, mientras con una mano presume sus “logros” (que deberían ser mérito del Órgano de Administración —pues nada tienen que hacer en ese asunto, o no deberían, el TSJ y el Tribunal de Disciplina—), con la otra, los magistrados más puercos están desesperados por correr, mover, jubilar (o sea, darle cuello) a sus secretarios, para traerse a su amigues. As que ro so.
De prueba un botoncillo:
“Celebró sesión pública el Pleno del TSJ, donde al finalizar, pidió la palabra el magistrado para pedir que el Órgano de Administración Judicial (OAJ) apoye con recurso humano (personal) y material a las salas de materia penal por altas cargas de trabajo, en lugar de privilegiarse con rapidez la colocación de personas en particular […] Otros magistrados como Hortencia García o Adalberto Vences Baca han pedido apoyo para recibir personal pero las solicitudes no han avanzado ante el Órgano de Administración, mientras se dan de manera inmediata reacomodos como el de Nahim Ponce, contrastó”.[2]
Porque la mayoría no quiere que llegue gente que ya trabaja ahí en el Poder Judicial (y que lo merece), no, no, no; quieren a “su gente”; quieren “hacer su equipo”; ¿What? Es pan to so.
Por eso es que me iba a ocupar de ese asunto; para decirle a toda esa gente que no se deje de esa panda de simios; que la jubilación es un derecho, no una obligación; que la mayoría de esos puercos se van a ir y no van a regresar; que el personal del Poder Judicial del Estado debería federarse, unirse formal y legalmente; oponerse, manifestarse, soliviantarse, alzarse, en suma; DE FEN DER SE. Porque, chicos, van por ustedes y sus cabezas (o sea, sus familias, su futuro, su plan de vida) están en juego. NO lo permitan.
Bueno, pues de todo eso iba a escribir, pero no pude.
No pude porque se me atravesó el asunto del gobernador Rocha Moya.
Desde hace meses, yo había escrito sobre el asunto del narco y sus vínculos con MORENA; y si no me creen, aquí están algunos títulos y los respectivos links: “México un narco estado”,[3] “La historia secreta de AMLO: el narcopresidente”,[4] “Narco Estado unido de México”[5] y “Narcos a domicilio: la entrega del siglo”.[6]
En el primero escribí:
“No, no voy a perder el tiempo haciendo acusaciones a los tarugo. Vamos a hablar de hechos. Si algún lector se atreve a negarlos, de plano no tiene remedio porque es tonto a más no poder […] 1. En 2017, Andrés Manuel López Obrador propuso amnistiar al narco”.[7]
En el segundo:
“Si usted es de los que no quiere ver lo evidente, allá usted, pero lo que sobran son datos (evidencia), que revelan un claro vínculo entre Andrés Manuel López Obrador y la delincuencia organizada. En un libro demoledor, La historia secreta, que lleva por subtítulo: “AMLO y el Cártel de Sinaloa”, la periodista Anabel Hernández,[8] revela cuáles son los nexos, viejísimos, del Cártel de Sinaloa con el presidente de la República”.[9]
En el tercero:
“Como quien no quiere la cosa, por fin llegó el día y el narco ganó las elecciones”.[10]
En el cuarto:
“Si no me cree, examine los vínculos públicos e innegables del abogánster del Mayo Zambada con la plana mayor de la 4T. Es más difícil hallar una fotografía donde ese puerco esté solo que con algún morenista de copetín”.[11]
El caso de Rubén Rocha Moya es una acusación con efectos políticos inmediatos. Según el material que circula las autoridades de Estados Unidos lo señalan por presuntos vínculos con el narcotráfico; él lo niega de forma categórica; y en México, la reacción institucional oscila entre la cautela y el silencio.
Ese proceder contrasta enormemente con su actuación (de más de una semana) en el caso Chihuahua. La pertinaz condena de la presidente Claudia Sheinbaum, el llamado del Senado de la República a las autoridades chihuahuenses, el escándalo mediático, etc., es hora de que se vean repetidos y magnificados por ese mismo MORENA que, con estridencia salvaje, festinó lo ocurrido en este Estado; bueno, pues, señoras y señores morenistas, atragántense porque la mesa está servida; para empezar, con un gobernador y un Senador de su partido. Diría la inefable Paquita la del Barrio: “atásquense ahora que hay lodo”.
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[1] Artículo de la redacción titulado: “Aumentan 33% compensaciones a personal del Poder Judicial en Chihuahua”, publicado el 29 de abril. [En línea]. Visible en el sitio: https://netnoticias.mx/estatal/aumentan-33-compensaciones-a-personal-del-poder-judicial-en-chihuahua Consultado el 29 de abril de 2026 a las 21.30 h.
[2] Artículo de Carlos Díaz titulado: “Movieron a Nahim de Tecnologías a Gestión: Magistrado Rubén Aguilar”, publicada el 20 de abril de 2026. [En línea] Visible en el sitio: https://www.tiempo.com.mx/local/plazas-reasignacion-tecnologias-informacion-gestion-penal-2026-04-20/ Consultado el 29 de abril a las 22.00 h. Énfasis añadido.
[3] Artículo titulado: “México un narco estado”, publicada el 19 de febrero de 2024. [En línea] Visible en el sitio: https://devenir.devenir.com.mx/mexico-un-narco-estado/ Consultado el 29 de abril a las 22.05 h. Énfasis añadido.
[4] Artículo titulado: “La historia secreta de AMLO: el narcopresidente”, publicada el 13 de mayo de 2024. [En línea] Visible en el sitio: https://elcirculorojo.com.mx/archivos/la-historia-secreta-de-amlo-el-narcopresidente/ Consultado el 29 de abril a las 22.20 h. Énfasis añadido.
[5] Artículo titulado: “Narco Estado unido de México”, publicada el 4 de julio de 2024. [En línea] Visible en el sitio: https://agenciadeprensaonline.mx/2025/07/04/narcoestado-unido-de-mexico/ Consultado el de abril a las 22.15 h. Énfasis añadido.
[6] Artículo titulado: “Narcos a domicilio: la entrega del siglo”, publicada el 5 de marzo de 2025. [En línea] Visible en el sitio: https://www.alcontacto.com.mx/2025/03/05/narcos-a-domicilio-la-entrega-del-siglo/ Consultado el 29 de abril a las 22.10 h. Énfasis añadido.
[7] Artículo de la redacción titulado: “AMLO plantea amnistía para narcos; rivales la consideran ‘otra locura’”, publicado el 3 de diciembre de 2017, por Forbes. Énfasis añadido.
[8] HERNÁNDEZ, Anabel. La historia secreta, Grijalbo, México, 2024.
[9] Énfasis añadido.
[10] Énfasis añadido.
[11] Énfasis añadido.
TÚ ERES PEDR..., ¡AH, NO!, CÉSAR Y...
En el transcurso de la semana pasada pude apreciar algunas caras largas en el grupo que siente, cree y piensa, que el Lic. César Jáuregui debería ser el próximo alcalde chihuahuense.
La verdad no lo entiendo.
La única cosa sensata que leí en la semana se publicó en una columna:
“Las próximas horas pueden marcar un antes y un después para César Jáuregui. La presión política proveniente del centro del país busca responsables, y en toda crisis pública siempre aparece la misma exigencia: que ruede una cabeza. Hoy, esa cabeza señalada es la del Fiscal General de Chihuahua.
Sin embargo, en política nada está escrito. Si el tema es operado con inteligencia por el propio fiscal, por los operadores del gobierno estatal y por la gobernadora María Eugenia Campos Galván, el desenlace podría ser muy distinto al que muchos anticipan”.[1]
Del gobierno del Estado (entiéndase Poder Ejecutivo y Poder Legislativo) no hay que esperar mucho. Ya se vio quiénes son y de qué son capaces: se replegaron, guardaron silencio y, los más viles, lo festejaron. Sin duda, María Eugenia debería deshacerse de ese lastre que, lejos de apoyarla (y con ella a Jáuregui), se hicieron a un lado escurriendo el bulto mientras tomaban café y/o se reían socarronamente.
Esa gente no sirve, son trepadores, desvergonzados, cobardes y desleales; apostarle a cualquiera de esos monos es una pérdida de tiempo y un envite perdido pues lo que hicieron en este trance lo pueden volver a hacer —y seguramente lo harán de nuevo— porque está en su naturaleza diminuta y mezquina. María Eugenia ya vio de qué pasta están hechos, allá ella si quiere seguir confiando en esa gentuza, auténtica vergüenza.
En esta sucia trama, el blanco de culpas (jurídico), la cabeza de turco (histórico e ibérico), el chivo expiatorio (campirano), la víctima propiciatoria (lírico) o sacrificial (azteca), el paganini (melódico), la mano del gato (felino), el que puso la cara (cristiano), le bouc émissaire (políglota), el inmolado ritual (religioso), el expiador (místico), indebidamente, ha sido Jáuregui. Porque los únicos responsables —responsables, responsables, lo que se dice responsables—, son uno de estos tres y en ese orden: la presidente Sheinbaum, el Ejército o María Eugenia; Jáuregui —como los meros hombres— se limitó a cumplir con su deber y a callar, punto. Él ha debido aguantar a pie firme y en silencio un chaparrón que debería estar mojando a otros.
Pues bien, la lectura que yo le doy —no a la nota, sino a la realidad política local— es muy simple: la única persona que ha mostrado lucidez, lealtad, dignidad y valentía, en este brete es Jáuregui. Firme, estoico, en todo momento ha guardado la forma y la compostura —yo creo que por eso yo salí así. El nació el 26 de junio de 1966 (yo el 5 de julio): la paciencia y buen juicio que me iban a tocar a mí, se los dieron a él—.
Como sea, lo menos que puede ocurrir, para compensarle el baldón y las molestias, es quitarle obstáculos en su carrera hacia la Presidencia Municipal. Como mínimo. Se lo merece. Él sí.
Si no ocurre de ese modo, el oprobio, la desmemoria, el malagradecimiento y la ingratitud —¡y vaya que yo sé de lo que hablo! Porque esa película ya la vi— estarán presentes, otra vez, en esta disque política local que, tal parece, sólo premia el servilismo, la incompetencia y la traición; si no me cree, sólo voltee a ver al Poder Judicial.
Contácteme a través de mi correo electrónico o sígame en los medios que gentilmente me publican, en Facebook o también en mi blog: https://www.luisvillegasmontes.comSaludos.
Luis Villegas Montes.
[1] Artículo titulado: “Cesar Jauregui;Lo que no te mata, te fortalece ¿ Qué quiere la Federación, de la Gobernadora?”, publicada el 24 de abril de 2026. [En línea] Visible en el sitio: https://www.chihuahuadigital.com.mx/single.php?id=894 Consultado el 25 de abril a las 23.00 h. Énfasis añadido.
CARROÑEROS
De todos es sabido que el fin de semana, en la sierra de Chihuahua se realizó un operativo que desmanteló la capacidad industrial del crimen organizado. Sí, porque no eran fogones de ocasión, ni estufas de leña, ni una tina y dos bidones con químicos, ni campamentos de paso; se trata de instalaciones con infraestructura, insumos y logística para producir drogas a gran escala. Y no cualquier tipo de droga —hablamos de ese asesino del que tanto se queja, y con razón, el presidente Trump—: meta.
En síntesis: en la sierra de Chihuahua se hizo pomada una infraestructura del narco. Un golpe de verdad. Uno que duele, que desangra cuentas bancarias y que rompe cadenas de mando, porque, a la postre, es también dinero que deja de fluir, control territorial que se debilita y violencia que —al menos por un tiempo— pierde combustible. Ése es el hecho. Lo demás es ruido, zumbido de mayates.
En este país de imbéciles luminosos (o iluminados), preferimos la narrativa a la realidad; por eso el ruido llegó puntual (y no creo que sea casual). Abejorros y moscas, opinadores de ocasión, filtradores profesionales, estrategas de café, zumbando alrededor del evento, sustituyendo los datos —o francamente ignorándolos— por la insinuación, vía cambiar el expediente por el adjetivo. Esos mentecatos que confunden un titular con la realidad, la sospecha con la prueba y el ignaro comentario con aires dogmáticos. Así, mientras unos cuantos valientes ponen alma, vida, cerebro y honra sobre la mesa para desmantelar laboratorios clandestinos, una jauría de pendejos se dedica a olfatear sangrecita. Aquí es donde empieza el carnaval de las gallinas.
Sin embargo, hay algo más que esos pobres infelices no ven, porque no quieren, porque no saben, porque no pueden o porque no entienden: el silencio revelador. Porque en ese operativo estaba el Ejército; y aquí conviene dejar de fingir. En México, el combate al narcotráfico es competencia federal, y cuando hay presencia militar en campo, en terreno serrano, con objetivos de ese tamaño, no se está de paseo; se está donde se decide estar. De ahí se desprende una inferencia que no es capricho ni bravata, sino implacable lógica operativa: si el Ejército estuvo en campo ese día, como todo mundo lo reconoce, su papel no pudo ser marginal… en ningún sentido.
Y no, no, no, no, no es acusación, es claridad; porque la cadena de mando no es un detalle técnico menor; es, al fin de cuentas, responsabilidad; y no obstante, en estos momentos se habla de todo, menos de eso. Metidos en la fábula de una novela gringa malhecha: que si los agentes de la CIA, que si la filtración, que si el guiño desde Washington… ¡Mierda! Se habla de todo, menos de la pregunta que ordena el caso: ¿quién condujo efectivamente el operativo? ¿Quién es corresponsable?
Porque, estuviera al mando o no, ¿qué estaba haciendo el Ejército? O sea, ¿no sabían nada, nada, nada, nada, nada? (aquí aparece el general Ricardo Trevilla, titular de SEDENA, para decir: “que no, que no”). Insisto, ¿qué estaba haciendo? Porque me queda claro que el único responsable de informar a Claudia Sheinbaum es ese Ejército. Estuviera a cargo o no. ¿Entonces? ¿Sí sabía la presidente o no? Porque si sí, lo suyo es un montaje fenomenal cargado de hipocresía (de esos que nos receta a diario); y si no, “Houston tenemos un problema”. ¿Por qué nadie le informa? ¡Pobre mujer!
El silencio no es casual. Es cómodo. Es más sencillo hablar a lo baboso que sostenerse en una postura. En todo caso, es más rentable repartir culpas en el aire; y en medio de esa orgía de mediocridad, está el Fiscal, el tipo que hizo lo que tenía que hacer y actuó dentro de su ámbito. Por eso mi aplauso al Fiscal Jáuregui, el único con redaños aquí, que no se esconde y a cara descubierta (sí debería ponerse una cremita de vez en cuando) está, prácticamente solo, capeando el temporal. Ése, el generado por la polvareda de quienes no quieren ver los hechos, tienen miedo a enfrentarlos o ven “raja” política y prefieren deslindarse, mientras toman aromático café en sus oficinas de palacio.
No nos equivoquemos, el signo en este asunto es la pereza intelectual o la mala fe y el Fiscal no es el pararrayos de la cobardía política. No hay nada más miserable que ver a funcionarios que, en vez de acuerparse con quien deben, nadan en la indolencia y el valemadrismo vulgar sin ver que —aquí y ahora—, el tema es cerrar filas. Nada más torpe que creer que debilitar al Fiscal fortalece al gobierno por que no. No lo fortalece ni tantito, lo fractura, lo exhibe, lo convierte en presa fácil, porque hay que decirlo con todas sus letras: en Chihuahua, la máxima autoridad es María Eugenia, y cualquier crisis de esta naturaleza le pega primero a ella, porque en Chihuahua hay una sola cabeza política visible y toda crisis, inevitablemente, sube hasta ella; quien golpea abajo, golpea arriba. De modo que quien decide alimentar el ruido o sonreír a lo idiota para “no tener pedos” es un mezquino, porque no está siendo astuto, está siendo desleal e irresponsable… o peor, oportunista. Carroñero.
Ése es el personaje más despreciable de esta historia: el traidor con vocación de necrófago. El que pretende pescar en río revuelto, el que convierte un gran golpe contra el crimen en moneda de cambio, el que no busca transparencia ni verdad sino ventaja.
En medio de esa bulla infernal, conviene regresar a lo básico y tener en mente a quien destruye laboratorios e incide favorablemente en la realidad; a quien no tiene miedo (y si lo tiene se aguanta); a quien se queda firme como una roca (y hasta parece una) viendo cómo ladran los perros… o van a esconderse tras las faldas de una mujer, a beber cafecito mañanero en sus cuencos.
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UNA COMEDIA DRAMÁNTICA
El jueves vi El drama, de Kristoffer Borgli; hay películas que se ven y además incomodan; ésta —con todos sus excesos y sus riesgos—es de esas. Obvio, igual que siempre, no le voy a decir de qué va, porque no faltará el dios egipcio (por Ammón) que diga que se la espoileé, así que le contaré lo mínimo, para luego dejarme ir.
La premisa parece trivial —una pareja a punto de casarse y una confesión inoportuna—; empero, lo que sigue no es un drama romántico sino una descomposición moral en tiempo real. La crítica ha dicho:
“Uno de los aspectos más interesantes de la película es su guion, que evita caer en estructuras tradicionales. En lugar de desarrollar una narrativa lineal convencional, la historia apuesta por una progresión fragmentada que obliga al espectador a reconstruir el sentido de lo que observa. Este recurso, si bien resulta estimulante desde un punto de vista artístico, puede generar cierta desconexión emocional en algunos momentos. Sin embargo, esa misma incomodidad parece ser una intención deliberada del director, quien busca retratar relaciones marcadas por la incertidumbre y la ambigüedad”.[1]
Y sí. No sé dónde lo escribí, pero la primera vez que vi una exposición de arte moderno —no sé si fue en el MoMA, en Nueva York, o el Reina Sofía, en Madrid—, salí diciendo: “¡guácala!”. No me gustó. No pretendo decir que sé de arte, en lo absoluto, sólo sé, primero, que hay cosas que me gustan y ahí cosas que no; segundo, que ése no es un parámetro válido ni de lejos; tercero, que existe la palabra “arte” y que yo no tengo muy claro qué es; cuarto, que hay un montón de gente que está igual que yo —pero es incapaz de admitirlo—, y quinto, que ese “me gusta” significa, para mí, sólo una cosa: movimiento; déjenme continuar: impulso, resorte, envite, arrastre, empujón, aturdimiento, reflexión, admiración o envidia (de la “buena” y de la “mala” a partes iguales).
Porque así es. Ya se trate de una novela, un poema, una escultura, una pintura, un edificio, cuando me gusta, siento un golpe en las tripas, un sacudimiento interior y unas ganas bárbaras de intentar hacer algo, si no igual, por lo menos parecido a eso. Yo sé que yo no sé escribir —sería lo más cercano a la realización artística y a mi menguado alcance— y lo intento sólo para desahogarme, porque sé, más allá de cualquier duda, que estoy a años luz de gente que verdaderamente sabe, o lo supo, hacer: García Márquez, Vargas Llosa, Volpi, Borges, Aguilar Camín, Almudena, Posteguillo, Pérez-Reverte, Benedetti, etc.; pero esa incapacidad no me impide admirar cierta rara cualidad en determinadas cosas: una novela, un poema, una escultura, etc. E ir al Soumaya o a Louvre, al Thyssen-Bornemisza o al museo Vaticano, es un día de fiesta para los ojos y para los sentidos, pero sobre todo para el alma.
Pues bien, todo lo anterior, para decir que si me viera obligado a explicar el arte en una sola palabra, diría “provocación”. La obra que no provoca, que no inspira, que no remueve algo en mí, no es arte. Y no quiero decir que, necesariamente, me guste, no; hablo sólo de que me deje al borde de las lágrimas o sólo pensando y con ganas de discutir porqué me gustó o poque no.
Pues eso me provocó El Drama; a la mitad, lo juro, ya me quería ir: “@&%*$ monumento a la hipocresía”, “yo no sé para qué vengo si sale el mamón de Pattinson y la prieta de Zendaya”, “hubiera ido a ver Super Mario Galaxy” y así; me quedé por la cocota y las palomitas que ya las había comprado.
¡Ooo… maigod! Muy buena. El guion maravilloso y los actores, ¡ay! Yo nunca los había visto, digo, sí, pero no. Por ejemplo, no hay que ser la gran cosa para que te llenen de chispitas, te encalen y ya eres vampiro postadolescente; ni menos para ser Batman: ver feo, hacer la voz ronca y moverte como si estuvieran enfundado en una armadura medieval; y en cuanto a Zendaya se me hacía muy flaca y muy fea. Esta vez los disfruté horrores y puedo decir, con plena convicción, que me gustaron muchísimo y ambos son magníficos actores. Ella no me pareció más linda, pero me encantó en su papel.
No hay forma cómoda de procesar al entorno de Emma, quienes no se deciden entre la imbecilidad absoluta ni la villana plena; moviéndose en las periferias del prejuicio y el miedo. En este filme Borgli no busca armonía, busca una grieta por dónde colar inseguridades que lejos de romper una relación la carcome; y no hay nada más inquietante que el espectáculo de una corrosión lenta de aquello que parecía tan sólido, tan firme, tan limpio, tan hermoso… amor, pues. Chist, chist. No empiece, eso lo va a ver usted solito y casi desde el principio; espérese a lo demás. Por cierto; titulé “comedia dramántica” a estos párrafos porque la película navega con una soltura genial, entre el drama y la comedia romántica.
Semana felicísima, maravillosa, ¡in cre í ble!, ya le contaré pronto el porqué. Sólo le puedo decir que ando en plan de “gracias, señor, gracias, gracias, gracias; de veras; y aunque no había manda de por medio ni mucho menos, te debo una idita a San Judas, de puro gusto”.
Por lo pronto, vaya al cine, lea, viaje; no le tenga miedo a esa conmoción que provoca el espectáculo del mundo y sus maravillas; y recuerde que si el arte no provoca, no descoloca ni hiere un poco, entonces no es arte: es sólo un algo bonito e inútil; y de eso, francamente, ya tenemos suficiente.
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[1] Artículo de Jorge Tigrero publicado el 16 de abril [En línea]. Visible en el sitio: https://www.vistazo.com/estilo-de-vida/cultura/2026-04-16-resena-el-drama-la-intensidad-emocional-limite-BO10874234 Consultado el 17 de abril de 2026 a las 22.55 h.
PAÍS REDUCIDO A UN MÉNDIGO KILO DE TORTILLAS
Hoy por hoy, en México, no hay un indicador más honesto de la realidad nacional, política, económica y social, que la tortilla. Con ese asunto no se miente —no se puede— porque no se oculta, ni se promedia, ni se disimula, se paga el precio, o no, y basta.
El tema es de actualidad porque está en el debate público si el kilo de tortilla subirá entre 2 y 4 pesos durante este mes de abril[1] y la presi dijo que nones.[2]
El hecho incuestionable es que, entre 2018 y 2024, el kilo pasó de rondar los 13 pesos a más de 22;[3] un incremento de más del 60% en el alimento básico por excelencia en nuestro país. No, ciertamente no es inflación, es un hípersubidón de precio (digo “hípersubidón” para no decirle por su nombre real: mentada de madre) y, mientras eso ocurría, el gobierno se llenaba el hocico hablando de estabilidad (como si la gente fuera idiota y desayunara, comiera y cenara gráficas).
“¿Y por qué subió?”, se podría preguntar usted si vive en Babia;[4] o podrá decir, también, que: “es culpa de Calderón o que no es culpa de este %$@*& gobierno de $*@&%”, si está imbécil, si vive en Babilonia o es de la Cuatroté.
Las razones son muchas y no se trata de un misterio: hay una cadena de costos que se disparó —maíz, gas, transporte— y un Estado que no pudo o no quiso intervenir de forma eficaz. Punto. Lo demás es literatura administrativa: “acuerdos”, “contención”, “coordinación”, nah, palabras que sirven para una cosa: cubrir la impotencia, porque ése es el dato incómodo: el precio subió… y se quedó arriba, y mientras el kilo trepaba hasta irse con los angelitos, es decir, por las nubes, el país acumulaba lo suyito: terrorismo (más de 220 ataques armados en más de 20 estados), más de 100 mil desaparecidos, descarrilamientos y explosiones, todos con saldos de muertos, muertos y más muertos que sólo sirven para convertirse en inhumana estadística.
El ciudadano común y corriente, el ciudadano de a pie, hace cuentas muy simples: paga más por comer y recibe menos en todo lo demás. Ésa aritmética sí cuadra a todos, menos al régimen, que desconoce los hechos y hace oídos sordos a las voces que claman con razones, la de los productores: “no nos pagan el maíz como es debido”, la de los industriales: “no podemos vender por debajo del costo” y la de los tortilleros: “o subimos o cerramos”; total, el gobierno se desentiende y se hace @&%*$, porque, total, el consumidor: paga.
La tortilla es una línea roja, no por capricho, sino por fuerza: es el alimento de todos los días, un gasto que no se puede recortar y el punto donde la economía deja de ser teoría y se convierte en hambre.
Usted puede decidir no creerme (como ya dije: si está imbécil, si vive en Babilonia o es de la Cuatroté), pero, ¿quiere otros datos? Ahí le van —con otro insumo de la canasta básica: el jitomate—: “En la primera semana de abril, un kilo de jitomate llegó a venderse por encima de 55 pesos en varias centrales de abasto del país. Un año antes, el mismo kilo rondaba los 25 pesos […] No se trata de un simple brinco estacional. Es la señal más visible de una fragilidad estructural en el sistema de abasto alimentario de México, concentrado en exceso en una sola región que enfrenta una compleja problemática […] El golpe estadístico quedó registrado con claridad. En marzo de 2026 el jitomate aumentó42.01 por ciento mensual y representó casi el 30 por ciento de la inflación registrada”.[5]
Así se ve un fracaso: no en un discurso de una pobre mujer a la que le llueve sobre mojado a diario, sino en un kilo de algo.
Los precios no mienten.
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[1] Artículo de Laura Corona titulado: “¿El kilo de tortilla subirá entre 2 y 4 pesos en abril? Esto responde Claudia Sheinbaum ante el presunto aumento”, publicado el 14 de abril de 20026, por el periódico El Heraldo de México.
[2] Artículo de la redacción titulado: “Sheinbaum le pone un ‘estate quieto’ a tortilleros: ‘No hay razón para que suba kilo de tortilla’”, publicado el 14 de abril de 20026, por el periódico El Financiero.
[3] Artículo de Patricia Carrasco titulado: “Precio de la tortilla subió en los últimos 6 años; habrá récord en importaciones de maíz amarillo”, publicado el 20 de noviembre de 20024, por el periódico La Prensa.
[4] La expresión proviene del antiguo territorio de Babia, en León, donde en la antigüedad los reyes se retiraban a descansar; cuando alguien preguntaba por ellos, se decía que estaban “en Babia”, es decir, fuera de asuntos y preocupaciones.
[5] Artículo de Enrique Cárdenas titulado: “El singular caso del jitomate”, publicado el 15 de abril de 20026, por el periódico El Financiero. Énfasis añadido.
LIBROS SOBRE LIBROS
Cada año, comprar el Premio Alfaguara de Novela es algo que me pone de buen humor; llega, llego, lo veo y lo compro. Esta semana, como El Chavo del 8, sin querer queriendo, llegué a un Samborn’s y ahí estaba el correspondiente a este año: El ejército ciego.[1]
No todo es miel sobre hojuelas, claro; la del 2018 fue una terrible decepción; y eso que se trataba de un paisano que me gusta muchísimo, Jorge Volpi; pues su Una novela criminal[2] es un adefesio. Tristemente, la de este año pinta para lo mismo; ya voy a la mitad y no termino de hallarle el gustito. Será que recién terminé Duelo por Miguel Pruneda[3] —del mismo autor— y no me gustó nada.
Montado en la decepción —ese animal que tan bien conozco—, resulta que el fin de semana compré tres libros: Tierra de Empusas[4] de Olga Tokarczuk, Los genios[5] de Jaime Bayly y Hasta que empieza a brillar[6] de Andrés Neuman; a la única que no he leído es a la primera quien, por lo demás, es premio Nobel 2018 (lo que tampoco significa gran cosa porque recién leí a Lászlo Krasznahorkai, Al Norte la montaña, al Sur el lago, al Oeste el camino, al Este el río,[7]Tango Satánico[8] y El barón Wenckheim vuelve a casa,[9] y nomás no; fue como si me metieran alfileres debajo de las uñas).
Lo que quiero destacar es que los tres libros los compré porque ahora que el Adolfo anduvo por estas tierras de Dios, me regaló un libro que me mató: Madame Vargas Llosa, de Gustavo Faverón.[10] Si usted ha decidido seguirme hasta aquí, con justicia se estará diciendo algo así como: “te vendo un marrano” porque, ¿qué tiene que ver una cosa con la otra?
¡Ah! Pues es que Madame Vargas Llosa cuenta con cuatro narradores principales y está planteada —ya desde el título— como un homenaje al escritor peruano Mario Vargas Llosa, quien murió en abril de 2025; y no sólo eso (digo, sí se murió y todo, pero no quiero hablar de ello), sino que la novela también es un tributo a otra novela: La guerra del fin del mundo;[11] una de las obras más importantes de Vargas Llosa. Novela que devoré hace añales y que, huelga decir, también en su momento me mató.
Pues bien, Tierra de Empusas, Los genios y Hasta que empieza a brillar se parecen mucho —esperemos que la contraportada no sea un engaño— a esa Madame Vargas Llosa porque se trata de libros que hablan de libros.
La primera es una novela que mucho le debe a la célebre La montaña mágica, del no menos famoso Thomas Mann; es dable apuntar aquí que las empusas son unas criaturas de la mitología griega, malévolas y seductoras, que cambiaban de forma presentándose como distintos animales. Con eso tengo para que me den cosquillas en las puntas de los dedos. A ver si no me pasa lo que me pasó con Faverón pues, apenas terminé de leerlo, releí Pantaleón y las Visitadoras.[12] Igual y releo La montaña mágica.
La segunda, novela un hecho real. Es público y sabido que García Márquez y Vargas Llosa se hicieron amigos entrañables en el mes de agosto de 1967, pues ese año se conocieron en persona. En el aeropuerto de Caracas se fundieron en un abrazo que dio inicio formal a esa amistad; no obstante, menos de diez años después y contra todo pronóstico, la amistad se envenenó para siempre. En febrero de 1976, Vargas Llosa le dio un sopapo a García Márquez en un teatro en Ciudad de México que lo derribó y lo dejó con un ojo morado y la nariz rota. La novela recrea el incidente y explora, desde la ficción, los secretos de esa amistad.
La tercera, por último, es una obra que va a caballo entre el ensayo, la biografía y la novela; cuenta la historia de María Moliner, una mujer que entregó todo, durante muchos años de su vida, a componer un Diccionario de la lengua española con sus propias manos, con escasos recursos y en medio de la censura franquista. Una auténtica proeza.
Ya le contaré cómo me fue.
¡Ah!, por cierto, ¡lea!
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[1] TOSCANA, David. El ejército ciego, Alfaguara, México, 2026.
[2] VOLPI, Jorge. Una novela criminal. Alfaguara. México. 2018.
[3] TOSCANA, David. Duelo por Miguel Pruneda, Alfaguara, México, 2020.
[4] TOKARCZUK, Olga. Tierra de Empusas, Anagrama, España, 2025.
[5] BAYLY, Jaime. Los genios, Galaxia Gutemberg, España, 2023.
[6] NEUMAN, Andrés. Hasta que empieza a brillar, Alfaguara, España, 2025.
[7] KRASZNAHORKAI, Lászlo. Al Norte la montaña, al Sur el lago, al Oeste el camino, al Este el río, 3.ª reimpresión, Acantilado, Colombia, 2025.
[8] KRASZNAHORKAI, Lászlo. Tango Satánico, 3.ª reimpresión, Acantilado, Colombia, 2025.
[9] KRASZNAHORKAI, Lászlo. El barón Wenckheim vuelve a casa, 2.ª reimpresión, Acantilado, Uruguay, 2025.
[10] FAVERÓN, Gustavo. Madame Vargas Llosa, Fulgencio Pimentel, España, 2026.
[11] VARGAS LLOSA, Mario. La guerra del fin del mundo, Seix Barral, España, 1984.
[12] VARGAS LLOSA, Mario. Pantaleón y las visitadoras, DEBOLSILLO, 4ª reimpresión, México, 2023.
ABRIL 26 EN CHIHUAHUA
No sé si fueron ellos o fui yo, pero la ciudad se dejó ver con una docilidad que no siempre concede. Llegaron —Adolfo y Laura— y desde el primer momento algo se acomodó.
A Adolfo lo miro con ese desdoblamiento inevitable: es mi hijo y, al mismo tiempo, no lo es del todo; es un hombre que toma decisiones, que se equivoca —como todos— y que, sin embargo, empieza a trazar con una firmeza inesperada la línea de lo que quiere ser. Laura lo acompaña con una naturalidad que no estorba, lo cual ya es decir mucho; mira, pregunta, se asombra. Tiene esa cualidad rara de quien llega de fuera y ve mejor que uno —por costumbre, por la edad, por el desencanto— ya no ve.
No fue un programa rígido; fue un dejarse ir. Hubo, más bien, una sucesión de momentos: comer sin prisa, beber con la medida exacta en que la conversación mejora, caminar lo suficiente para que el cuerpo recuerde que existe. La ciudad —sus piedras, sus historias repetidas hasta el cansancio— se filtró entre nosotros sin imponerse. Sólo puse el carro y no estorbé que la descubrieran por sí mismos.
En algún punto —no sabría decir cuándo— entendí que no se trataba de la visita; o no sólo. Había algo más, una especie de corriente subterránea que nos iba juntando en un mismo cauce. Hablamos de libros, claro, pero no de libros en abstracto sino de ese gesto obstinado de creer que todavía vale la pena hacerlos bien, leerlos con rigor, exigirles algo más que la mera existencia.
Abril 26 —de la que ya les he hablado— tomó peso y cuerpo en esas charlas largas, no solamente como empresa, sino como una promesa compartida: hacer las cosas con cuidado, con un cierto grado de exigencia que hoy parece fuera de moda. A Dios gracias, coincidimos en lo esencial, que es raro y, por lo mismo, valioso: intentar hacerlo sin prisas lo mejor posible.
Hay una escena con la que me quedo: los tres sentados, sin prisa, en mi despacho, dejando que la tarde se estire más de la cuenta; cubiertos los rostros con máscaras. Jugando a no ser nosotros, o siéndolo, que al fin de cuentas eso es la literatura: un desdoblamiento, un juego de espejos, o de sombras… o de máscaras. Pensé —no sin cierta sorpresa— que algo había cambiado de lugar: ya no era yo llevando a mi hijo de la mano por la ciudad; era él quien, de alguna forma, me estaba invitando a entrar en un territorio nuevo, el suyo, en el que yo participo, sí, pero no guío.
Ésa, supongo, también es una forma de ternura.
Lo demás fue lo de siempre y no por eso menor: risas, comida abundante, música que se cuela por debajo de la conversación y la sostiene.
Abril 26 —nuestro pequeño despropósito— ya existe. Tiene nombre, tiene forma legal, tiene incluso un catálogo de libros asomando en el horizonte; pero sobre todo tiene esto: tres voluntades, tres inteligencias, que, por razones distintas, han decidido encontrarse en el mismo punto y ver qué pasa. No es poco.
No sé en qué acabará. Tampoco importa tanto ahora. Hay proyectos que se justifican por el solo hecho de intentarlo con seriedad, con una mezcla de entusiasmo y prudencia que evita tanto la ingenuidad como el cinismo. Éste, me parece, es uno de ellos, y con eso basta.
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Carta abierta a César Jáuregui Moreno
Querido César:
No sabes cómo lamento no poder acompañarte en este lance y limitarme a ser testigo; pero ya ves, de nuevo, me hallo en una de esas encrucijadas en las que —yo digo— la vida me pone; y tú, con tu pragmatismo implacable, dirás que no, que me meto yo solito.
Pensé mucho en a quién dirigirle esta misiva y, en honor a la verdad, tendría que habérsela escrito a Angélica. Con toda seguridad tú no lo sabes: pero después de 2010, en alguna plática informal, me reprochó el no haberte acompañado en tu aventura de ese año; mi única disculpa fue que no pude estar aquí. Debía mantener una familia y, casualmente, era el coordinador jurídico general en una campaña estatal a la gubernatura, en Oaxaca, donde ganamos, pero fue como si no, porque el perro que ganó, un expriísta, Gabino Cué, a los dos minutos se rajó y no mandó a todos al carajo.
¿Entonces?, “¿para qué te escribo?”, te podrás preguntar. Te escribo, me repito, para dejar testimonio. Para que sepas que aunque no esté, estoy. En este trance donde, como panista, estoy más solo que un pingüino en la Plaza de Armas —no falta quien, si me ve venir de lejos, se cambia de acera (cosa a la que estoy acostumbrado, pues me ha pasado más de una vez en los últimos veinte años)— poco puedo hacer por tu precandidatura en esta contienda interna; pero, sábete, que si te haces con la candidatura externa, tienes desde ya mi voto —y no sólo el mío—: el de mi familia entera, el de muchos de mis alumnos y exalumnos, el de mis conocidos, el de muchos de mis compañeros rotarios, el de colegas, amigos empresarios, emprendedores y, en general, el del modesto círculo donde me desenvuelvo.
Te escribo porque en verdad me aflige no poder estar ahí, contigo en primera fila, porque recuerdo, intactos, muchos de los momentos que vivimos hace más de cuarenta años y por fuerza, el pasado siempre nos trae al presente. Éramos jóvenes y —porque te conozco— sé que no lo recuerdas: yo había estado en el movimiento del ’85 y, a mis veintipocos, tenía en mi haber una experiencia que a ti y a Memo Saucedo les hacía falta en su propio movimiento.
El primer recuerdo nítido que tengo de ti es el de una noche borrascosa en la que los acompañé, a ti y a Memo, al palacio de gobierno, donde se les ofreció la mafiosa alternativa porfiriana —en su versión priísta de “zanahoria o palo”—, que ustedes declinaron. Ahí estaban, jovencísimos ambos, hijos de familia sin abolengo, abriéndose paso por la vida y mandando al carajo al gobierno —y a un futuro promisorio de rodillas— para mantenerse de pie, erguidos frente a la intemperie. Ahí nos hicimos amigos. Su ejemplo de integridad me ganó para su causa.
No sé tú, pero yo recuerdo cómo alguna vez, Memo y tú me reclamaron porque, lector ávido como era (y sigo siendo), no había leído a Mario Benedetti. Lo leí y a ustedes dos les debo una de las novelas más importantes y queridas que he leído en mi vida: La tregua. Y si me sigo por ahí, a ti te debo otras dos de las lecturas más reveladoras de mi existencia, aunque por distintos motivos: Presidente interino, de Rafael Loret de Mola —publicado en 1993 y que anticipó el asesinato de un candidato presidencial en México (libro que todavía conservo)— y a quien leí, inútilmente, durante diez años (el tipo es malísimo y ése fue su único acierto editorial); y La guerra de Galio, de Héctor Aguilar Camín. Ese libro que también me regalaste no lo conservo; en alguna charla le platiqué de él a don Luis Herrera González (secretario de Obras de Pancho Barrio) y le obsequié mi ejemplar. Nunca tuvimos oportunidad de comentarlo, pero siempre que puedo lo recompro, en la edición de Cal y Arena, y lo he regalado (junto con La tregua) un montón de veces. Para mí, ésa es la mejor novela mexicana del siglo XX. Recuerdo, ¡cómo no!, tu entusiasmo por leer la novela que anunció —y nunca publicó— el gran Octavio Paz; y recuerdo también que la noche que asesinaron a Luis Donaldo Colosio estábamos juntos, en una fiesta, y gastamos la madrugada entera discutiendo sobre sus posibles implicaciones y fumando como chacuacos.
Hablando de libros, por cierto, no sabes cómo me pudo, hace unos años, llevarte a regalar uno —La octava vida (para Brilka), de Nino Haratischwili, una de las mejores novelas que he leído— y que me dijeras que ya leías más bien poco, ocupado como estabas en los asuntos de Estado (te confieso que sentí una ligera envidia por ese montón de libros que te regalan a diario y que, sospecho, se van a quedar sin leer). Me quedo con el Jáuregui —y con el Memo Saucedo— que a los veintitantos leían como locos y que me enseñaron tantas cosas, aunque yo también haya contribuido con mi sabiduría fútil. Recuerdo que alguna vez, camino a no sé dónde, refiriéndote a Julio César, empleaste esa frase tan famosa de que fue “la mujer de todos los hombres y el hombre de todas las mujeres”; te dije que me gustaba y te pregunté de dónde la habías sacado; tú te volviste y me respondiste: “de ti”.
En ese entonces, además de libros, hablábamos de teatro, de cine y de futbol. No sé si para ti fue también la primera vez (para mí lo fue), pero la primera obra de teatro que vi en la Ciudad de México fue Entre Villa y una mujer desnuda (habíamos ido a la asamblea para elegir al Jefe Diego como candidato a la presidencia de la República), protagonizada por Diana Bracho y Jesús Ochoa; discutíamos apasionadamente sobre si Forrest Gump era, o no, un imbécil; y el primer partido de futbol de primera división, en vivo, lo vi contigo en el Azteca; “es otro mundo”, me advertiste. Y sí. Años después, cuando viví en aquella ciudad, fui muchas veces al Azul, de nuevo al Azteca y al estadio universitario (a ver a los Pumas), a disfrutar un montón de partidos que siempre, por alguna razón, me recordaban aquella primera vez.
En el transcurso de estos años —los últimos once, por lo menos— mi actividad partidista disminuyó en forma sensible; sin embargo, a cada llamado, cada vez que fue necesario, acudí. Te lo comento porque no falta quien cree que, durante ese lapso (e incluso durante el tiempo previo), la nuestra fue, más que una larga amistad, una connivencia compleja. De hecho, tampoco falta el o la imbécil que cree que mi pluma ha estado a tu servicio en una especie de sicariato editorial. Nada más alejado de la verdad. Tú, mejor que nadie, sabes lo indócil que suelo ser. Tú eres la única persona que me ha dicho, en serio y en mi cara, que estoy loco… a lo que no respondí; pasaron los días y me dejaste pensando. De un modo extraño, debo concederte razón, aunque sólo en forma parcial, porque, tras meditarlo con seriedad y calma, llegué a la conclusión de que la mía es sólo una forma peculiar de pensar y actuar que no obedece a patrones preestablecidos. Díganme neurodivergente.
En eso somos muy diferentes. Yo me considero en extremo ejecutivo, alguien que avanza por la vida a machetazo limpio, mientras tú eres un político en toda la regla, que sabe, en todo momento, qué hacer y cómo hacerlo. En ese plan, tú sueles irte —como Tarzán— por las ramas y de liana en liana hasta alcanzar tu cometido, sea cual sea. En este punto, recuerdo la anécdota que me contó un buen amigo: una vez, un secretario de Ayuntamiento, que no hacía distingos y atendía a quien fuera que acudiera a visitarlo, así fuera un completo desconocido, recibió la visita de una señora de la tercera edad cuyas primeras palabras, cuando llegó a su presencia, fueron trágicas: “¡Ésta no es vida!”. Alarmado, mi amigo la escuchó con el corazón en un puño: “¿por qué?”, quiso saber. La mujer le confesó que se trataba de un gallo: el gallo de la vecina, que no la dejaba dormir porque a las cinco de la mañana empezaba a cantar con un estrépito digno de mejores causas. Mi amigo, sin saber qué hacer ni qué decir, salió a fumar (él no fuma, pero esa vez hizo una excepción) y regresó con una pregunta, a la que siguió este diálogo surreal: “oiga, ¿y si mata al gallo?”, “¿usted me autoriza?”, “no, ¿pero usted le va a decir a alguien?”, “no”, “pues yo tampoco”. Vaya usted a saber si el gallo pasó a mejor vida.
Así te imagino desde entonces: como ese mítico secretario. De Juárez a Delicias, de Delicias a Chihuahua, de Chihuahua al Estado, durante años, con toda la experiencia e inteligencia del mundo, resolviendo problemas ajenos; resolviendo, resolviendo, siempre resolviendo. Si yo fuera Miguel de Cervantes y tú don Quijote, te diría que desfaciendo entuertos… pero no lo somos, compadre: apenas sí somos estos dos hacedores de realidades en el perpetuo surco que don Manuel llamó “brega de eternidad”.
Y es precisamente por eso —por esa historia compartida, por lo que fuiste y por lo que sigues siendo, por un aprecio y gratitud inquebrantables— que, llegado el momento decisivo, no tengo duda: entre opciones, inercias y simulaciones, mi respaldo es para ti. Sin matices. Sin cálculos.
Que tengas mucha suerte y que Dios te bendiga, con cariño,
Luis Villegas Montes
RESPUESTA A FROYLÁN
El 26 de los corrientes, circuló una nota (https://www.lavozdeldesierto.mx/la-politica-me-da-web-75/), que dice, respecto de mi humilde y oscura persona, que:
“En algún momento durante su trabajo de magistrado, el abogado Villegas perdió la razón. Durante buena parte de su ejercicio quiso desahogar flatulencias por arriba de la cintura, como haciendo gala de un poder que nunca tuvo. Como magistrado y consejero de la judicatura cometió cualquier cantidad de excesos, llegando a despotricar contra la gobernadora. A pesar de sus habladurías quería seguir cobrando en el nuevo Tribunal, cómo. Al no conseguir su propósito, responsabilizó a Santiago de la Peña, sobre quien hace tiempo desahoga sus frustraciones personales. Agregue a lo anterior que, contrario a lo que dijo una y mil veces, decidió comprometerse con Cruz Pérez Cuéllar, agradecido de que el edil puso a su esposa en los acordeones del Bienestar. Decía que Corral era un vil rencoroso y mire en las que anda el señor exmagistrado. Sin embargo hay quienes todavía le conceden el beneficio de la duda, dicen que es inimputable; quedó loquito”.
Leyendo este tipo de infundios yo jamás pensé que podría darle las gracias a su autor, pero en esta ocasión no tengo alternativa: tocayo, gracias. Gracias de todo corazón porque me brindas una oportunidad dorada para dejar algunas cosas en claro, nomás espero que no tengas la piel tan sensible como algunos mequetrefes que se sienten, y luego se sientan, cuando me leen.
Gracias porque con tu notita, entiendo que quien te paga el pienso (te lo pagan y ni así) no tuvo los arrestos suficientes para encararme y asumir el hecho de que se va a poner los guantes y se vio en la necesidad de mandar un gato como amago.
Antes de continuar, veamos tu escrito —que voy a despachar rapidito—: no veo cómo, sin poder alguno —como tú afirmas— pude cometer cualquier cantidad de excesos (¿dónde estaba Miriam? ¿Cómo el chinito?); ni tampoco cómo pude despotricar contra la gobernadora si, ya ves, no tengo pelos en la lengua y a diferencia de quien te soltó la correa, yo las cosas sí las digo de frente. ¡Mírame! Sobre comprometerme con Cruz Pérez Cuéllar, suponiendo sin conceder que así fue, ¿qué prueba eso? ¡El poder de Cruz! Insinuarlo, tarado, deja mal parado a mi amigo, ¡qué digo mi amigo, mi hermano, Santiago de la Peña!, pues quedaría como un imbécil incapaz de imponérsele al edil juarense, quien pudo más, mucho más, que todo un secretario… ¡qué digo secretario! ¡Señor ministro de gobierno! Y no, no pongas palabras en mi boca, de Javier he dicho hasta de lo que se va a morir, pero, ¿“rencoroso”?, ¡jamás!
Gracias porque ahora sé —mejor dicho, lo confirmo— que vienen detrás de mí con todo, mascotas incluidas (tú eres la mejor prueba de ello).
Todo empezó con un hackeo que denuncié hace semanas, me imagino que lo bueno está por venir. Esa certeza se me presentó, en realidad, como una especie de déjà vu (para ti, que tundes teclas a lo baboso, un déjà vu es la sensación de estar en una situación que ya has vivido). Tú no lo sabes, pero hace años, me hallé en una situación muy similar y decidí afrontarla como te voy a contar.
Si no me crees, puedes preguntar por ahí… (Si fueras otro tipo de persona yo te diría que por ahí no puedes preguntar, pero gente como tú yo creo que por ahí puede ir hasta chiflando), porque todavía hay testigos de estos hechos, muy cercanos al poder en turno.
Te cuento: en esa ocasión, veintitantos años ha, rodeado de enemigos por todos lados (como Cúster contra los siux), con varias demandas en mi contra, laborales, penales y administrativas, sin dinero, etc. (muy parecido a cómo voy a estar en un ratito), me fui a México a hablar con el entonces presidente del Partido (ése sí y no las porquerías que hemos tenido desde el 2007 a la fecha —excepto por doña Cecilia Romero, quien lo fue por dos benditos meses—) a exponerle mi penosa situación y a informarle que ya había comprado una tienda de campaña, un sleeping bag, una lámpara, un magnetófono, varias botellas de agua y dos kilos de azúcar. El señor me miró muy extrañado pensando qué demonios tendría que ver él con mi excursión campirana (y preguntándose, quizá, si no me haría falta algo más, como café o cerillos y si no me estaría sobrando el magnetófono), hasta que le expliqué mis intenciones y cayó en la cuenta de la gravedad del asunto porque no, no es que me fuera a ir al Desierto de los Leones a acampar, sino que me iba a poner en huelga de hambre en la Cámara de Diputados. Gracias a Dios el asunto se resolvió en forma ecuánime: delegados por ambas partes, abrazos cordiales, acuerdos que se cumplieron a cabalidad y tantán.
Lo hice, tocayo, no porque fuera diputado, no; lo hice porque soy Luis Villegas.
Ahora que ya empezaron a soltar a sus perros (con gatos de avanzada), estoy consciente de lo que se me viene encima: confío en que la estrategia legal correcta me permita llegar en paz al término del sexenio (que ya le falta poco, a Dios gracias) y después platicar y aclarar las cosas con el nuevo mandatario… o mandataria (¡uy, uy, uy!). Ya te veré moviéndole el rabo como el que más.
Lo interesante es lo que va a ocurrir en el ínter porque la plaza Hidalgo me parece un lugar muy cómodo para enfrentar a mis detractores, romper el cerco que algunos medios de comunicación (chayoteros como tú) intentarán imponerme y bajar unos kilitos que traigo de más bajo el sol inclemente de la canícula chihuahuense. Espero con todo mi corazón, y sus arterias saturadas de manteca, que victimizarme no vaya a ser necesario —por si las moscas, la tienda, el sleeping, el magnetófono y la lámpara, los he cargado de casa en casa, como don Quijote a su lanza—. Como quiera, nada más saco el magnetófono y me asoleo repartiendo cuartillas y volantes. Va a estar muy padre porque siempre voy a poder desmontar los embustes que armen en mi contra mientras me doy vuelo platicando en serio el quién, el cómo, el cuándo, el dónde y el porqué.
Si todo falla, renegrido, me puedo ir a pasear al Perú o al Ecuador —países que no conozco ni tienen tratados de extradición con México— a esperar que termine el sexenio, etcétera.
Aunque no lo creas, tengo previsto hasta que se pongan estúpidos y violentos (uno nunca sabe, ya ves, aquí estás tú) y por eso tengo resueltos mis asuntos con Dios. A mis hijos, quienes saben que no les heredo nada material, le dejo el ejemplo de integridad que tú —y los que te pagan las croquetas—, ni volviendo a nacer, podrán jamás legar.
Huelga decir —mira tú, ¡qué bonita palabra! ¡Qué eufónica!— que a ti y a quien te da de tragar los hago responsables de cualquier accidente o atentado que sufra mi prieta y rechoncha persona… lo que no va a servir de nada, pero que el testimonio quede. Saludos, tocayo, a ver cuándo nos vemos para ir a comer prójimo.
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PRIMERA Y ÚLTIMA CARTA A PINOCHO
Santehago:
Me hubiera gustado empezar esta carta con un “apreciable” o “estimado”, pero ya ves, no hay modo. Entremos en materia, Pinocho:
Como hago con los payasos de quiénes sé que están discapacitados para discurrir o siquiera debatir, me voy a ocupar de ti por una única ocasión.
A la queja que interpuse en tu contra, tuviste el atrevimiento, el descaro y el cinismo de responder el día de ayer (visible en el sitio: https://www.facebook.com/reel/1848515135828470) con tono de burla, entre otras cosas: que no habías tenido oportunidad de ponerle mucha atención al tema, aunque sí lo habías visto, porque lo consignaron algunos medios de comunicación; que creías que eso derivaba de una confusión; que honestamente (ja, ja, ja, “¡honestamente!” ¡Tú!) hasta que la leyeras verías a qué me refería con estos temas; que crees que estoy confundido con tu función como secretario de gobierno y la obligación, la intención, que hay de comunicar las actividades que tienes en tu carácter de servidor público con lo que yo señalo como alguna actividad digamos preelectoral; que habrá que ver la denuncia; que recordemos que los funcionarios públicos también tienen la obligación de informar sobre sus actividades diarias; que ves “con mucho interés” que me di el tiempo de revisar todas tus redes sociales; que “¡Qué bueno!”, y que esperas que te “haya dejado por ahí un like”; que ¿cómo vas a utilizar recursos “para una campaña que no existe?, si no hay campaña”, y que, la mía, te parece “una acusación grave e irresponsable”.
Como buen priísta, para ti, mentir es como respirar; porque, Santehago, no te hagas, tú te puedes haber salido del PRI, pero el PRI jamás se podrá salir de ti.
De tus palabras se infiere que, a falta de argumentos, pretendes descalificarme, pues me acusas de estar confundido y de ser un irresponsable; vamos a ver tus respuestas, una a una:
A. Afirmas que no habías tenido oportunidad de ponerle mucha atención al tema, pero sabes, y ves con mucho interés, que me diera tiempo de revisar todas tus redes sociales; si no le has puesto atención al tema, ¿cómo lo sabes? ¿Cómo sabes que desmenucé tus redes sociales? ¡Mentiroso!
B. Afirmas que crees que estoy confundido con tu función como secretario de gobierno y la obligación que hay de comunicar las actividades que tienes en tu carácter de servidor público, veamos, Santehago: si todo lo que has hecho en redes tiene que ver con tu función pública (y sólo por vía de ejemplo), ¿qué tiene qué ver eso con lo que te gusta tragar? Visible en: https://www.facebook.com/reel/1213246550981417); ¿o con que la Ruffles ya haya encontrado su lugar favorito para la siesta? Visible en: https://www.facebook.com/reel/1508926470654910); ¿o que pases los fines de semana en familia con dos princesas que llenan todo de alegría? Visible en: https://www.facebook.com/reel/1663818601723064); ¿o con la visita a tu amigo, “El Gordo”, tu bolero de toda la vida? Visible en: https://www.facebook.com/reel/1508926470654910); ¿o con un sábado de boda con tu esposa… y la mesa que les tocó (la más ambientada de la noche)? Visible en: https://www.facebook.com/reel/911288711726194); ¿o con la música que te gusta (de la que lo sabes todo, porque eres un todólogo)? Visible en: https://www.facebook.com/reel/1581762049766142); ¿o con los dayvasos que te tomas saliendo de la chamba? Visible en: https://www.facebook.com/reel/771849085615420); ¿o con tu infancia jugando en las calles? Visible en: https://www.facebook.com/reel/1603728547627645); ¿o con tus arrebatos sociológicos que te llevan a explicarnos “cómo somos los chihuahuenses”? ¡Ay, perrito! Visible en: https://www.facebook.com/reel/940360425337892); ¿o con que hayas encontrado tu vocación de fotógrafo callejero? Visible en: https://www.facebook.com/reel/2064442557735444); ¿o con quién disfrutas el Superbowl (los amigos que son familia)? Visible en la página https://www.facebook.com/reel/902328829168672). ¿Confundido yo? ¡Confundido tú que no sabes ni lo que subes! ¡Mentiroso!
C. ¿Qué estoy confundido entre lo que tú supuestamente haces y yo señalo como alguna actividad digamos preelectoral? La verdad es que yo no soy el único en creerlo; vista tu exposición mediática, tu estrategia y la cantidad de recursos (financieros, humanos y materiales) que has puesto en juego, hay varios que así lo piensan. Mira: el 19 de marzo a la 1.24 p.m., el medio electrónico Sin Fronteras MX, publicó en Facebook (visible en: https://www.facebook.com/search/top/?q=sin%20fronteras%20MX), una imagen que da cuenta de una nota titulada: “Santiago de la Peña acorta distancias en la pugna por la alcaldía de Chihuahua” (nota visible en el sitio: https://sinfronterasmx.com/santiago-de-la-pena-acorta-distancias-en-la-pugna-por-la-alcaldia-de-chihuahua/?fbclid=IwY2xjawQv_X5leHRuA2FlbQIxMQBicmlkETF6TTNRSzZjZ2hsUEpwSmlLc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHiXecJFFe4TNZEyOugMgMsrMbE3Eb0WlJ0o_1bFv_-M8lPEmuYD5fMBcfART_aem_X-RAphFY4sjB1m430M_60w); que, entre otras cosas, dice que el impulso sostenido por de la Peña (o sea tú: te lo explico porque ya ves que no eres particularmente brillante) “lo coloca en una posición estratégica, perfilándose como el competidor que llega con mayor fuerza a la recta final de la precampaña por la alcaldía”.[1] Es decir, la nota se publicó ¡el jueves 19 de marzo! No hay que ser un genio Santehago —digo, hasta tú lo puedes entender (y eso ya es muuucho decir)—, para darse cuenta que ese medio, cuatro días antes de que el PAN dijera cómo se iban a elegir a sus candidatos para el 2027, ya hablaba de que estabas acortando distancias, que había una pugna, que ésta era por la alcaldía de Chihuahua, que tu no sé qué que qué sé yo (¡ay, papá!), te colocaba “en una posición estratégica” y que te perfilabas “como el competidor que llega con mayor fuerza a la recta final de la precampaña por la alcaldía”.[2] ¿Fue éste el único medio que “se confundió”? No, ve las siguientes notas de prensa: “Tendencias en la elección del municipio de Chihuahua, Chihuahua rumbo al 2027 - Marzo 2026 - RUBRUM”,[3] “Crece Santiago en encuestas de preferencias electorales”[4] y “De la Peña el aspirante que más crece: Rubrum”.[5] Ya ves, entonces, cómo hasta las encuestas y medios de opinión así lo creen. Parafraseando lo que dicen algunas féminas: “Santehago, no soy yo, eres tú”. ¡Mentiroso!
D. Sobre que los funcionarios públicos tienen la obligación de informar sobre sus actividades diarias; dime dónde dicen eso la Constitución o la ley. Te lo digo yo, Santehago, que sí sé derecho (por lo menos mucho más que tú): ¡En ningún lado! ¡Mentiroso!
E. Que mi acusación te parece “grave e irresponsable”. Santehago, llevas el priísmo metido tan dentro de ti que, así como tu precampaña —que no se sabe dónde empieza el funcionario y dónde termina el precandidato o viceversa— no se sabe ya ni quién eres. Como diría Jorge Negrete en Dos tipos de cuidado, lo llevas metido “[…] en el alma, en la sangre, en el corazón, ¡hasta en la médula de los huesos!”. Cuatro datos concretos de tu campaña ilegal:
1. No dudas en utilizar imágenes religiosas, como pueden ser la catedral de Chihuahua en distintas fotografías y desde distintos ángulos (visibles en https://www.facebook.com/profile.php?id=61571223135834&sk=photos) o incluso la imagen característica del Camino de Santiago (una concha amarilla), en manifiesta alusión a que vas “por buen camino” (lo que es completamente ilícito, en materia electoral);
2. Un reel que ha alcanzado, a la fecha de su consulta, 6,5 mil vistas, visible en la página https://www.facebook.com/reel/1398847411796709, nos regala una emotiva y conmovedora escena donde un niño se adelanta y te grita: “señor, ¡soy su fan!”; empero, no se muestra evidencia de que exista la debida autorización de los padres o del tutor; e igual ocurre en tratándose de una fotografía (https://www.facebook.com/profile.php?id=61571223135834&sk=photos) donde se te ve acuclillado frente a un niño en instalaciones públicas;
3. Un Reel que ha alcanzado, a la fecha de su consulta, 10 mil vistas (en el sitio: https://www.facebook.com/reel/1516432640244892); donde se aprecia la reproducción de un diálogo de la película Monter’s Inc. En efecto, mientras corre el video, se escucha una voz en off que dice: “¡Déjame verla! Estamos en la portada, ¿no? No puede ser… (puchurrumino) aparezco en la portada!”, diálogo que es audible (junto con las imágenes), en la página de Facebook (en el sitio: https://www.facebook.com/watch/?v=541450598850363). Esta película es una cinta producida por Pixar Animation Studios y distribuida por Walt Disney Studios Motion Pictures; y no hay que ser un genio (ni secretario general de gobierno) para saber el costo exorbitante que tiene el utilizar segmentos de material de ese tipo; a menos, que haya sido un video ilegal, editado sin pagar los correspondientes derechos de autor, en cuyo caso, es claro que el autor o autores del mismo incurrieron en una grave responsabilidad por el indebido uso de textos e imágenes ajenos, y
4. La mezcla de recursos públicos y privados es evidente porque, si según tú, se trata de una campaña “institucional”, no entiendo cómo, cuándo o porqué, tú pagaste por lo menos la difusión de nueve reels. Lo anterior, como se acredita con el acceso visible en la siguiente dirección: https://www.facebook.com/ads/library/?active_status=active&ad_type=all&country=MX&is_targeted_country=false&media_type=all&search_type=page&sort_data[mode]=total_impressions&sort_data[direction]=desc&view_all_page_id=555202811000820. En este sitio, se aprecian nueve anuncios identificados con los números 2127214394695146, 929328002836756, 1490992049040825, 1440451840858231, 925388799859605, 1860906757897666, 1492055732640572, 1547296179708746 y 25610309185315810, en circulación desde el 13 marzo de 2026, en la plataforma de Facebook, de tipo político/de promoción, que sólo durante la semana pasada (del 11 al 17 de marzo de 2026), reporta un gasto sumado de más de 47 mil pesos que tú sufragaste (ahí vienen todos tus datos).
Finalmente, y ya para finalizar: gracias, gracias, gracias por reconocer pública y expresamente que “no hay campaña”, lo que quiere decir que has gastado carretadas de dinero de manera ilegal en una campaña que, tú bien sabías, no existía aún.
Sin más por el momento, y para nunca jamás, quedo a tus apreciables órdenes.
Luis Villegas Montes.
luvimo6609@gmail.com, luvimo6614@hotmail.com
[1] Énfasis añadido.
[2] Énfasis añadido.
[3] [En línea]. Visible en el sitio: https://rubrum.info/tendencias-en-la-eleccion-del-municipio-de-chihuahua-chihuahua-rumbo-al-2027-marzo-2026/ Consultado el 17 de marzo de 2026 a las 22:40 h.
[4] [En línea]. Visible en el sitio: https://el-observador.mx/2026/03/17/crece-santiago-en-encestas-de-preferencias-electorales/ Consultado el 17 de marzo de 2026 a las 22:48 h.
[5] [En línea]. Visible en el sitio: https://chihuahua.quadratin.com.mx/principal/de-la-pena-el-aspirante-que-mas-crece-rubrum/ Consultado el 17 de marzo de 2026 a las 22:59 h.
ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA: EL FRUSTRADO MILAGRO CHIHUAHUENSE. 3.ª DE 3 PARTES
6. Seguridad jurídica. Los jueces sometidos a control disciplinario deben saber que serán evaluados conforme a reglas claras y procedimientos formales. Cuando un órgano anuncia públicamente que actuará contra determinadas conductas sin precisar criterios legales, introduce incertidumbre y erosiona la previsibilidad del sistema;
7. Neutralidad institucional. Un tribunal disciplinario no puede convertirse en aliado de movimientos, colectivos o causas sociales. Hacerlo equivale a colocar el aparato disciplinario del Estado al servicio de una agenda externa al derecho;
8. Independencia judicial. Cuando el órgano encargado de vigilar a los jueces anuncia públicamente que “no permitirá” determinadas decisiones jurisdiccionales y que para impedirlas activará mecanismos disciplinarios, el mensaje deja de ser administrativo y se vuelve intimidatorio. El resultado es obvio, presión indirecta sobre la función jurisdiccional, y
9. División funcional dentro del Poder Judicial. El órgano disciplinario controla la conducta de los jueces, no el contenido de sus decisiones. Cuando la amenaza disciplinaria se utiliza para orientar o condicionar criterios jurisdiccionales, se rompe la frontera entre control administrativo y función jurisdiccional.
En resumen: el discurso de este dizque magistrado no revela únicamente una penosa y risible indigencia oratoria y un severo retraso mental; revela algo más preocupante: una incomprensión alarmante de los principios constitucionales que sostienen la disciplina judicial.
Si el propio presidente del Tribunal de Disciplina declara públicamente que el órgano que encabeza está “sumado a una causa”, la discusión jurídica prácticamente termina ahí. En términos clásicos del derecho probatorio: a confesión de parte, relevo de pruebas.
Un órgano disciplinario que anuncia empatías, militancias y advertencias públicas pierde, en ese mismo acto —y por decir lo menos— la apariencia de imparcialidad que la Constitución exige a quienes ejercen control sobre los jueces.
En esas condiciones, lo políticamente sensato y jurídicamente correcto sería una de dos cosas o las dos: que el magistrado se aparte del cargo. No por sensiblería ni por susceptibilidad política, sino por elemental higiene institucional. Si Paquito no es el patán que parece ser, debe renunciar. Que su amiga Maru —o su compinche Santiago de la Peña— lo sostengan, habla mal de ellos dos y habla mal de él (siempre queda la posibilidad de darle otro hueso a ese perro, en un lugar donde no haga tanto daño). En segundo término, ¿qué están esperando las barras y colegios? En vez de ser clubes de amigos deberían presentar una solicitud formal para que Acosta sea removido del cargo u obligarlo a renunciar; no hacerlo, les hace cómplices de la incompetencia y corrupción de un funcionario que públicamente se asume parcial y contrario a la independencia judicial. Ello, porque la independencia judicial no se defiende con discursos empáticos necios e insensatos ni con amenazas públicas; se protege con reglas claras, procedimientos formales y autoridades que recuerden que su única causa legítima es la ley.
Cuando ese principio se diluye, la política —y no el derecho— comienza a mandar en los tribunales; y si eso ocurre, el Estado constitucional empieza a convertirse en una simple ficción retórica.
¡Ay Dios mío! ¿Ven a dónde nos han llevado las estupideces de Santiago?
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ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA: EL FRUSTRADO MILAGRO CHIHUAHUENSE. 2.ª DE 3 PARTES
Más allá de que Paquito Acosta necesite tomar un curso elemental de oratoria para aprender a hablar y encabalgar dos frases con cierto sentido, es de atender a lo que dijo en el caso que comenta: que el TdD actuó de manera absolutamente empática con una problemática social, con una situación que se les denunció y con un problema social grave; que dicho problema lo es la cuestión que defienden los colectivos en ese tipo de temas; que el TdD se suma a este tipo de causas, y que se suma a ellas porque son causas que le duelen a todos; que el TdD no va a permitir, bajo ninguna circunstancia, que ninguna autoridad judicial vaya más allá de sus atribuciones (no determinaciones) sin que se apliquen ese tipo de instrumentos.
En este punto, lo verdaderamente relevante no es su torpeza expresiva, sino lo que dijo, porque leído con mínima atención jurídica, resulta todavía mucho más grave que su deficiente dicción.
De su propio discurso se desprende —sin esfuerzo interpretativo alguno— una vulneración en cascada de varios principios constitucionales que sostienen la función disciplinaria dentro del Poder Judicial:
1. Imparcialidad. Un tribunal disciplinario no puede “sumarse a causas” ni alinearse con colectivos o agendas sociales. Su única función es resolver expedientes conforme a la ley. Al declararse públicamente adherido a una causa, el órgano disciplinario prejuzga y pierde la apariencia de neutralidad que la Constitución exige;
2. Debido proceso. Anunciar la aplicación de “instrumentos” disciplinarios antes de la apertura de un procedimiento formal sugiere decisiones anticipadas. En un Estado de derecho las sanciones no preceden al procedimiento: son su resultado;
3. Presunción de inocencia. Cuando un órgano disciplinario proyecta públicamente la activación de sanciones antes de la investigación correspondiente, introduce la idea de culpabilidad previa. La presunción de inocencia no es una cortesía procesal, es un principio estructural del orden constitucional;
4. Principio de legalidad. La potestad disciplinaria sólo puede ejercerse con base en normas previamente establecidas y criterios jurídicos verificables. Sustituir ese marco por apelaciones a “problemáticas sociales” o “causas que nos duelen” desplaza la ley y la reemplaza por criterios políticos o emocionales, lo cual es incompatible con el principio de legalidad.
5. Objetividad. Los órganos de control judicial deben actuar con criterios técnicos, no con simpatías ideológicas. El lenguaje utilizado por el magistrado no describe un análisis jurídico, sino una toma de posición política, impropia de un órgano disciplinario;
Continuará…
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