El Día del Juicio
Este espacio reúne artículos de análisis y opinión sobre derecho, instituciones y vida pública. La mayoría de los textos abordan cuestiones políticas y jurídicas vinculadas al contexto mexicano.
Ocasionalmente, el autor comparte también experiencias o reflexiones personales sobre asuntos más generales, cuando considera que estos pueden iluminar, desde otro ángulo, los temas que aquí se discuten.
MARÍA EUGENIA CAMPOS Y EL SILENCIO DE CLAUDIA SHEINBAUM. 2.ª DE 2 PARTES.
Por cuarta ocasión, la reportera preguntó: “¿Qué opina frente a todo esto, Presidenta?”.
Claudia Sheinbaum: “Bueno, primero hay que revisar el caso, ¿verdad?, para poder opinar. Pero no, en caso de ser cierto, no puede ser; así de sencillo. Y tiene que demostrarse de dónde vienen los recursos, siempre”.[1]
Por quinta ocasión, la reportera preguntó: “¿Le competería también a la Fiscalía General realizar una investigación?”.[2]
Claudia Sheinbaum: “Pues hay que ver. Primero hay que revisar el caso. Y sí tendrían que revisar las instituciones competentes, si es que hay un delito en todo esto, o delitos en todo esto”.[3]
Por sexta ocasión la periodista preguntó: “¿O si hay recursos federales involucrados?”.
Claudia Sheinbaum: “Si hay recursos federales involucrados, tiene que ser la Auditoría Superior en una primera auditoría y, en todo caso, a la Fiscalía General. Pero, hay que revisar el caso”.[4]
Diversos medios, han sostenido la falacia de que Claudia Sheinbaum exigió investigar a María Eugenia Campos. ¡Falso! Lo más parecido a una exculpación, a un perdón anticipado por parte del Ejecutivo federal a la gobernaitora, lo acabamos de ver el pasado 2 de los corrientes.
¿Qué sí dijo Claudia Sheinbaum? ¿Qué repitió seis veces —SEIS VECES—?
“Pues hay que revisarlo”; “tiene que revisarse”; “Congreso estatal también tiene que revisarlo”;[5] “Bueno, primero hay que revisar el caso, ¿verdad?, para poder opinar […] tiene que demostrarse de dónde vienen los recursos, siempre”;[6] “pues hay que ver. Primero hay que revisar el caso […] si es que hay un delito en todo esto, o delitos en todo esto”;[7] y “[…] Pero, hay que revisar el caso”.[8]
Ahora bien, ¿qué es lo que ha dicho o hecho Claudia Sheinbaum en lo que va del sexenio cada vez que se ataca, cuestiona o acusa a un integrante de MORENA, de la comisión de un delito o falta? ¡Protegerlo! ¡Encubrirlo! ¡Solaparlo!
¿Qué repite casi a diario respecto de Adán Augusto y sus vínculos con La Barredora, los hijos de AMLO, el huachicol fiscal, las campañas financiadas por el narcotráfico, etc.?
Yo se lo respondo: “Que hay que revisar el caso”, que “tiene que revisarse”; que “tiene que demostrarse” o cualquier otra cosa parecida o similar. Una y otra vez, desde el púlpito de La Mañanera, Claudia Sheinbaum protege, encubre, consiente o arropa al interfeito (diría Cantinflas).
Porque a la oposición, a la verdadera, a la que la enfrenta, la cuestiona o le exige, a esa oposición (política o mediática), la maltrata de obra y de palabra de lo lindo. La vilipendia, la ataca, la acusa y siempre, siempre, siempre, lo hace sin pruebas.
¿Entonces?
La pregunta que sigue es muy simple: ¿Por qué?
O, mejor dicho: ¿A cambio de qué, Claudia Sheinbaum protege o solapa a María Eugenia Campos? ¿Por qué no la agarra de piñata como hace con la gobernadora de Guanajuato a la que cada lunes y martes la pone como lazo de cochino?
Más aún, ¿por qué la insistencia de María Eugenia en aquello de que “Chihuahua no se Entrega”,[9] en su IV informe? Como dice el refrán: “dime de qué presumes y te diré de qué careces”.
A mí me preocupa. Mucho, mucho, mucho. Vista la criminal inactividad del PAN en Chihuahua y como, de facto, su dirigencia ya lo entregó.
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Luis Villegas Montes.
luvimo6609@gmail.com, luvimo6614@hotmail.com
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[1] Énfasis añadido.
[2] Énfasis añadido.
[3] Énfasis añadido.
[4] Énfasis añadido.
[5] Énfasis añadido.
[6] Énfasis añadido.
[7] Énfasis añadido.
[8] Énfasis añadido.
[9] Nota de Rafael Navarro Barrón titulada: “Chihuahua no se Entrega”, afirma Maru Campos y Rinde su IV informe Entre Cohetones del Morenismo”, publicada el 10 de marzo de 2026. [En línea] Visible en el sitio: https://misionpolitica.com/2026/03/10/chihuahua-no-se-entrega-afirma-maru-campos-y-rinde-su-iv-informe-entre-cohetones-del-morenismo/ Consultado el 11 de marzo de 2026 a las 9:15 h.
ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA: EL FRUSTRADO MILAGRO CHIHUAHUENSE. 1.ª DE 3 PARTES
El fin de semana vi tres películas que en realidad son una sola y la llamaré: Miracle in Cell No. 7; película coreana dirigida por Lee Hwan-kyung, cuyo argumento es muy sencillo, casi primitivo en su eficacia: un hombre con discapacidad intelectual es acusado falsamente del asesinato de una niña y enviado a prisión; allí, los reclusos terminan protegiéndolo y ayudándolo a mantener el vínculo con su pequeña hija. Aunque no la vi en ese orden: primero vi la versión mexicana protagonizada por Omar Chaparro,[1] luego la turca[2] y al final la coreana, la original.[3]
Me gustaron horrores y hasta una moqueadita eché. No voy a explicar por qué funciona (inocencia primigenia, paternidad amorosa e injusticia judicial), tres resortes universales que, bien manejados, provocan una reacción emocional inmediata; ni por qué razón me gustó más la versión turca; ni por qué, aunque la mexicana es malísima —por culpa del guion—, la actuación de Omar Chaparro me encantó; ni por qué me caían mal, muy, muy mal, Chaparro y otro paisano, Chumel Torres, y ahora soy súperfan de los dos. Sería muy largo de explicar y traicionaría el propósito de estos párrafos; mejor haga lo que siempre sugiero que haga cuando escribo este tipo de cosas: juzgue por usted mismo; cómprese su cocota, su bolsón de palomitas y a darse gusto.
Para centrar el debate debo hacer una postrera referencia a la película: la historia funciona mejor cuando el espectador cree que el sistema judicial, en general, es razonablemente justo y, en ese contexto, el error judicial aparece como una anomalía monstruosa, una desviación intolerable del orden normal. Ese supuesto implícito explica por qué el relato conmueve tanto en Corea, por ejemplo; y explica también por qué la adaptación mexicana tropieza y por qué resultaba indispensable trabajar el guion con “pincitas”.
México es un país donde una parte considerable de la opinión pública asume —con razón o sin ella— que el sistema de justicia funciona mal con demasiada frecuencia. En ese contexto, la premisa pierde su carácter extraordinario porque el espectador ya no piensa: “Qué horror que algo así pueda suceder”; más bien piensa: “Sí, eso pasa”. La película pierde de ese modo una parte esencial de su fuerza dramática.
Claro ejemplo de lo anterior, del pésimo sistema de justicia, es una de las entrevistas más lamentables, tontas e impúdicas que he visto en mi vida. El viernes 6 de marzo, en las instalaciones del Tribunal de Disciplina (TdD), el inefable “Paquito” Acosta en una más de sus intervenciones, entre un montón de barbaridades y más allá de pésima y ridícula definición de “medida cautelar”, hizo una serie de declaraciones —que hacen que merezca ser corrido de inmediato por cínico e incompetente— como son las siguientes: “de manera contundente, de manera… absolutamente empática con una problemática social y con una situación que se nos denunció y con un problema social grave, como es la cuestión que defienden los colectivos en este tipo de temas, el Tribunal de Disciplina se suma a este tipo de causas, porque son causas que nos duelen a todos, en esos términos, por supuesto que no vamos a permitir, bajo ninguna circunstancia, que ninguna autoridad, del Poder Judicial, vaya más allá de sus determinaciones sin que podamos aplicar este tipo de instrumentos”.[4]
Continuará…
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[1] La celda de los milagros.
[2] 7. Koğuştaki Mucize (“El milagro en la celda 7”).
[3] 7번방의 선물 (transliteración: 7-beonbang-ui Seonmul “El regalo de la celda número 7.”).
[4] Artículo de la redacción titulado: “Suspende Tribunal de Disciplina Judicial a juez Manuel Jurado Torres”, publicado el 6 de marzo 2026 [En línea]. Visible en el sitio: https://laopcion.com.mx/local/suspende-tribunal-de-disciplina-judicial-a-juez-manuel-jurado-torres-20260306-512954.html Consultado el 7 de marzo de 2026 a las 22:30 hrs.
MARÍA EUGENIA CAMPOS Y EL SILENCIO DE CLAUDIA SHEINBAUM. 1.ª DE 2 PARTES.
En La Mañanera del 2 de marzo ocurrió algo. Algo grave, en mi opinión. Algo que claramente demuestra que María Eugenia Campos (MEC), la gobernaitora del Estado de Chihuahua YA está protegida por la cúpula de MORENA.
No por lo que dijo la titular del Ejecutivo federal, Claudia Sheinbaum (CS) sobre MEC, sino por lo que no quiso decir: en seis ocasiones distintas CS repitió la misma fórmula: Ni condena, ni exigencia, ni investigación inmediata.
La pregunta es ¿Por qué? O, mejor dicho: ¿A cambio de qué? ¿Qué prometió MEC que le valga tan encendida y persistente defensa?
Como no quiero que nadie me acuse de hocicón (cosa por demás frecuente), voy a transcribir parcialmente lo que se dijo ese día en relación con MEC:[1]
“Romina Gándara […] Sin Embargo publica hoy un reportaje sobre una lujosa residencia que se está construyendo la gobernadora María Eugenia Campos, en Chihuahua. Se trata de operaciones que permitieron sumar terrenos para la propiedad, que mezclan negocios, política y viejas alianzas corruptas: por ejemplo, José Luis García Mayagoitia fue el contralor general y el secretario de Hacienda durante el gobierno de César Duarte, y es uno de los facilitadores de esta “mansión en dorada”, como nosotros le llamamos, porque usa lámina de oro para decorar al menos el baño de visitas.
Varias de las personas que están involucradas en estas operaciones, incluyendo a la gobernadora, fueron señalados como parte de este esquema de la nómina secreta —no sé si la recuerda—, por medio de la cual se repartió dinero tanto a funcionarios, a periodistas, a legisladores, opositores, funcionarios, opositores y hasta sacerdotes. El mismo César Duarte está preso, entre otras causas, por el tema de corrupción.
Preguntarle, Presidenta, ¿quién investiga un caso como este? Y si ¿existen mecanismos para que se investiguen los recursos de una propiedad multimillonaria, que todavía ni siquiera se ha estrenado, a una servidora pública que ya antes ha sido señalada, incluso vinculada a temas de corrupción?”.
Aquí es donde viene lo interesante.
CS sólo respondió: “Pues hay que revisarlo”.
Seguramente insatisfecha con la respuesta, la periodista insistió: “Esta ‘casa dorada’ de la gobernadora panista es vigilada, Presidenta, por al menos por (SIC) una decena, más de una decena de elementos de la Policía Estatal […] La pregunta es: las contralorías locales suelen servir siempre a los gobernantes en turno, ¿quién garantiza una investigación a una trama como esta?”.
Respuesta de CS: “Tiene que ser la Fiscalía. Y si no, vamos a revisarlo, tiene que revisarse”.
Por tercera vez, la reportera volvió a insistir: “¿Cómo es posible esto? ¿Qué se dejó de hacer? ¿Qué se debe de hacer para frenar, al menos, que los servidores públicos en funciones con señalamientos de corrupción hagan negocios con los gobiernos?”.
También por tercera ocasión, CS disque respondió: “Congreso estatal también tiene que revisarlo”.
Continuará…
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[1] Visible en línea. Versión estenográfica. Conferencia de prensa de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo del 02 de marzo de 2026 | Presidencia de la República | Gobierno | gob.mx Consultado el 5 de marzo de 2026 a las 23:57 h.
HACKEO MASIVO
Iba a escribirle una carta abierta a Daniela Ávarez que versara sobre su falta de congruencia, sobre sus compromisos incumplidos, sobre los retos ignorados, pero deberé posponerla. Durante la semana, fui víctima de un hackeo. Por esa razón, debí partirle su mandarina en gajos a todas mis cuentas en redes.
Pero como soy inquietito, aquí vamos de nuevo; mi nueva cuenta de Facebook es la de Lvm Luis Villegas y la dirección es la que señalo a continuación: https://www.facebook.com/profile.php?id=61587818366550 y mi nuevo blog es: https://www.luisvillegasmontes.com
Si usted quiere ser mi amiguis ésa es la ruta. Mándeme una solicitud de amistad y prometo responderla. La verdad es que, saturadas mis dos anteriores cuentas en FB, tenía casi (de veras no miento) quinientas solicitudes de amistad sin responder por falta de espacio. Sé que hay un montontísismo de gente que no conozco y que, por ende, es irrelevante si me siguen, los sigo o nos seguimos; el asunto es que, por ahí, sanseacabó.
Hay otro montonsísimo que sí quiere saber qué ha hecho, qué hace o qué hará el que esto escribe, su Blue Demon de petatiux, pos en eso estamos: comunicándonos.
Esto es bueno, al final de cuentas, me brinda la oportunidad de saber quién sí sigue aquí, quién no y, por ende, quién está interesado en mis contenidos.
También eso me permite recapitular: amigos, adversarios o enemigos a secas, es bueno tenerlos ubicados en alguna categoría: perritos, perritas, perros; porque lo que se avecina es inédito por lo menos para los menores de cincuenta años, vale la pena tenernos ubicados para los bueno y para lo malo.
Como sea, aquí estamos y aquí vamos a seguir hasta que el cuerpo aguante.
Por cierto, vamos con todo por Jáuregui, que este fin de semana, ¡por fin!, empezó a enseñar músculo y a decirle —sin decirle— a Santi (hermanito y todo en el dizque Informe), que ahí le va un saco de naranjas y que manos le van a faltar.
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TRISTE PREMONICIÓN O INFAUSTA CASUALIDAD 1ª. DE 2 PARTES.
Parece ser que el Poder Judicial estaba condenado a ser construido precisamente donde se erigió: en las inmediaciones de la zona roja en la ciudad de Chihuahua.
Para despedazar al Poder Judicial no fue suficiente el criminal intento de ese pillo de siete suelas de José Miguel Salcido Romero, cuya administración fue la responsable de que el edificio actual se esté cayendo a pedazos. Él era el presidente y punto. Siempre pudo haber dicho “no” a cualquier iniciativa contraria al interés público. No lo hizo y, por increíble que parezca, se plegó, se frunció, se hizo chiquito, chiquito, chiquito.
Tampoco el jamelgo que fue Julio César Jiménez Castro, rocín de la inefable Lucha Castro (tocaya de apellido), pudo con el Tribunal, dos tres abolladuras y nada más.
De Pablo Héctor González mejor ni hablar: la intrascendencia hecha persona en casi dos metros de piel inútil.
Es decir, en dos administraciones —la de Duarte y la de Corral—, el Poder Judicial sobrevivió, para bien o para mal, de las inclemencias y obstáculos que la fatalidad decidió ponerle enfrente.
Hasta que llegó María Eugenia: le bastaron dos pseudoadministradores, primero para para doblegarlo; después para envilecerlo, degradarlo, pervertirlo.
Un ejemplo evidente y cínico, de esa reiterada violación al orden jurídico, la tuvimos el pasado lunes 23 de los corrientes (me refiero a los días que corren, no a los magistrados que integran el pleno del Tribunal Superior de Justicia y andan pidiendo, mami, más gasolina).
En efecto, en sesión del pleno, visible en el siguiente sitio de la red: https://www.facebook.com/watch/live/?ref=watch_permalink&v=920024457232036 (minuto 07:12), el magistrado Rubén Aguilar hizo alarde de un despliegue oratorio digno de admiración y envidia; algunas de las expresiones que se escucharon fueron: “ejercicio ejemplar”, “lluvia de ideas”, la importancia de verse “como un solo Tribunal” y “mesas de trabajo para poder llegar a la construcción de los acuerdos y con esto poder participar de manera coordinada con los integrantes del órgano”. Detenerse en el resto del balbuceo del magistrado no tiene sentido —virtud a la exquisita elocuencia y elegancia sin par, desplegadas en defensa de un punto que está más fuera de su competencia que aprender a leer— por la simple razón de que el artículo 187 de la Ley Orgánica del Poder Judicial (que posiblemente en estos seis meses nadie ha leído) establece textualmente:
“A las Magistradas y Magistrados corresponderá:
I. Remitir al área de estadística correspondiente, dentro de los cinco primeros días hábiles de cada mes, un informe sobre el movimiento de los asuntos habidos en la Sala durante el mes anterior, especificando el estado que guarden y la naturaleza de las resoluciones pronunciadas; asimismo, un informe anual dentro de los primeros cinco días hábiles del mes de enero de cada año.
II. Vigilar que las Secretarias o Secretarios y demás personal de la Sala cumplan con sus deberes respectivos y, en su caso, dar cuenta al Órgano de Administración o al Tribunal de Disciplina para los efectos legales correspondientes.
III. Encomendar a las Juezas y Jueces del Estado, conforme a su ramo, la práctica de diligencias en asuntos de su competencia que así lo requieran.
IV. Realizar el control de constitucionalidad y convencionalidad de las normas jurídicas en los asuntos de su competencia, en los términos de la Constitución Federal y Constitución Local.
V. Denunciar ante el Pleno del Tribunal Superior las contradicciones de criterios que se susciten entre las Salas.
VI. Ejercer las demás atribuciones que señalen las leyes, los reglamentos y Acuerdos Generales”.
Ni una sola palabra, ni una sola, sobre “mesas de trabajo para poder llegar a la construcción de los acuerdos y con esto poder participar de manera coordinada con los integrantes del órgano”. De hecho, no leer la Ley y no tener voluntad de acatarla, ocurre por una sencilla razón: porque a algún imbécil se le ocurrió organizar una serie de ejercicios ejemplares o lluvia de ideas, en vez de cumplir con ella, de acatarla a rajatabla y actuar en ejercicio de atribuciones expresas, visto el principio de legalidad que rige todo el quehacer público: ningún órgano de autoridad puede realizar ningún acto jurídico de contenido particular que no esté expresamente previsto en una norma jurídica; principio que es la base del Estado de Derecho.
Continuará…
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