ARENA POLÍTICA Y LAS HERIDAS DEL CAN, DIGO, DEL PAN

Tengo por costumbre, al ocuparme de una columna ajena, transcribirla; ello, por respeto a mis treintaidós lectores, para evitarles ese ir de Herodes a Pilatos y perderse en una maraña. No lo haré esta vez porque se comería la mitad de mi escrito. Lo que haré será señalar la liga y reflexionar sobre ese bodrio —que, más que “bodrio”, debería ser llamado “bolo”[1] porque no es más que una regurgitación (lo que escribe su autor lo dicta el hambre)— visible en el sitio: https://lavisiondechihuahua.com/118883-2/ Comencemos:‍

No me puedo tomar en serio un escrito cuyo núcleo es la retórica del lacayo y que, para lo único que sirve, es para demostrar la brutal ignorancia técnica de su autor, puntuación deficiente: demuestra su incompetencia al escribir con punto después de un signo de interrogación; sintaxis rota: separa de forma absurda oraciones condicionales que dependen de la idea anterior; errores de primaria: escribe “por que” separado cuando se trata de una conjunción causal; ortografía descuidada: ignora que los prefijos van soldados a la palabra, como en “exfiscal” o que los nombres propios (Chihuahua) se escriben con mayúscula inicial; y así podría seguir, pero, insisto, la crítica puntual se comería el artículo. Dejemos la gramática. Lo verdaderamente preocupante no es lo mal que escribe el autor, lo verdaderamente digno de destacar es que Santiago de la Peña es un auténtico riesgo para el PAN, uno que no se puede correr.‍ ‍

Como remate a un párrafo, escribe el autor de la nota en alusión a César Jáuregui: “[…] por favor, es un político profesional y en esa condición sabe que jugarla por fuera del partido y contra la voluntad de la gobernadora, es inaceptable”; ¿fuera del Partido? El único fuera del partido aquí se llama Santiago de la Peña; recuerdo —resulta oportuno— cuando los panistas estábamos peleando contra el PRI, el que perseguía, encarcelaba y reprimía panistas era Santiago de la Peña y no otro.‍ ‍

La trayectoria política de Santiago revela una relación predominantemente instrumental con el poder. Escribe el columnista, en relación a Mario Vázquez y a César Jáuregui, que a ambos “sugieren que las decisiones de Maru contribuyen a la desunión del PAN. ¿Es en serio?. (sic) ¿Cuándo dejó de ser ‘la jefa’, como la llamaban siempre?. (sic) ¿Ni por asomo se les ocurre pensar que (sic) son ustedes los que alientan la desunión?. (sic) ¿Maru es desleal y mal agradecida, ustedes leales y agradecidos?. (sic) Miren que bonitos, cuando me conviene sí, cuando no ni madre”; es preciso aclarar una cosa: no señor, no son ni Vázquez ni Jáuregui quienes contribuyen a la desunión; a ésta contribuye todo aquél que quiera impulsar la candidatura de Santi; somos muchos, miles, los panistas que no vamos a tolerar ni a consentir que un priista, un remedo de político y un junior cualquiera se haga con esa candidatura; muchos los que no vamos a consentir que el PAN destruya al PAN con una imposición desde la cúpula; y muchos los que no nos vamos a conformar con que un delincuente electoral, persecutor de panistas, se alce con una candidatura que no merece ni honra.‍ ‍

¿Delincuente electoral? Que cada quien saque sus conclusiones. Lo cierto es que lleva meses desplegando una campaña que cualquiera puede ver: espectaculares, bardas, reuniones, promoción sistemática de su imagen y presencia permanente en actos de claro contenido político, todo ello mientras ocupa una Secretaría de Estado. Después pretende que esos actos no son campaña. Negar lo evidente no convierte lo evidente en inexistente. Si un funcionario público utiliza su posición para construir una candidatura mientras sostiene que no está haciendo campaña, el problema deja de ser semántico para convertirse en electoral y generador de responsabilidad.‍ ‍

Además, su precampaña es una burla porque está basada solamente en la imposición y el dedazo. Reconoce expresamente el articulista: “Habiendo recibido todo (Vázquez y Jáuregui), asumen actitudes desleales ninguneando la facultad política de la gobernadora a recomendar perfiles para presidencias municipales y diputaciones”.[2] Ese supuesto derecho de que habla es ilegal, prohibido en la Constitución y la Ley (se llama “principio de imparcialidad”), así que, en estricto sentido, ningún funcionario tiene, ni ha tenido, ni va a tener ese derecho jamás.‍ ‍

A la única entidad que le corresponde el derecho a elegir candidato es a la militancia. Ni ética, ni jurídica, ni políticamente, ese derecho le corresponde a nadie más; y es preciso recordar aquí otra cosa, fue esa militancia la que, en su momento, se cagó en Javier Corral y se cargó a sus candidatos, no el dedo de Dios ni ninguna encarnación mesiánica de tipo morenista.‍ ‍

En otro párrafo, el pseudoanalista le atribuye a Cruz Pérez usar a la gente y luego limpiarse con ella; el que sí haría eso —más allá de toda duda— sería Santiago de la Peña de llegar al cargo: usar al PAN (a sus siglas y a sus militantes) y luego mandarlos a Chihuahua a un baile, por la simple razón que no le debería nada a nadie.‍ ‍

Esto último, sin remedio, llevaría a la destrucción del Partido. El párrafo ése donde el cronista alude a que César Jáuregui “fue parte fundamental […]” y que “fue muy bien recompensado” es de una vileza difícil de sobrellevar; me imagino que si una mascota toma una pluma, ése sería el único lenguaje asequible: el de la recompensa, el de las croquetas suministradas a tiempo; no se equivoquen: aquí no se trata de recompensar nada, es darle el crédito y el mérito que un político de la talla de César Jáuregui merece y jugar la mejor carta que el PAN tiene para retener Chihuahua en el 2027. De contender, Santiago de la Peña se va a encargar de hundir al PAN chihuahuense, sí, porque al demoler al PAN de Chihuahua capital se destruye el mayor bastión del PAN en el Estado y si se destruye ese bastión, el PAN se acaba.‍ ‍

A ese respecto, el cronista abre fuego afirmando que tiene “dificultades para comprender la insubordinación de César Jáuregui y el minúsculo grupo que lo acompaña en tal despropósito”; vale la pena recordar que en el pasado mes de abril se publicaron notas alusivas a que María Eugenia se había reunido con aspirantes a la Alcaldía chihuahuense: “La reunión […] contó con la presencia de Rafael Loera Talamantes, César Jáuregui, Santiago de la Peña, María Angélica Granados, Alfredo Chávez y Alan Falomir”;[3] eso se llama permiso tácito.‍ ‍

En ese tenor, la explicación racional que pide el editorialista, aquí se la brindo: kilo por kilo (y eso ya es mucho decir), Jáuregui es el mejor aspirante; es el más preparado, el que cuenta con la mayor experiencia, el que ha sido secretario de tres de los municipios más importantes del Estado (Juárez, Chihuahua y Delicias), el que ha sido dos veces coordinador de la fracción panista en el Congreso estatal, el que ha estado en el PAN, con el PAN y por el PAN, en las duras y en las maduras, en las buenas, en las malas y en las peores; y el único que se ha mantenido a pie firme y a cara descubierta, ante el vendaval; para lo que se viene en el 27 se necesitan hombres, no payasos.

‍En lo único que le asiste la razón al autor de la nota es cuando afirma que: “En chihuahua (sic) se juega el destino de la Patria, no es momento para ternuritas ni chantajes”; así es, es hora de que quienes se van a definir se definan claramente; pues bien, ¿saben qué?, Chago no va. De eso nos vamos a encargar los panistas.

Concluyo, donde sí se excedió el comentarista es en eso de que “mejores tiempos para ratificar nuestra convicción de mexicanos libres no existen”, porque, ¿qué tan libre puede ser quien suda peleas ajenas por un plato de lentejas. Un can triste que entra a la arena a sangrar por otros y, al terminar el combate, le limpian las heridas, le llenan el plato y lo dejan descansar en un rincón? Debería pedir un aumento de ración, las humillaciones a las que se expone en forma periódica deberían beneficiarlo de algún modo. ‍ ‍

Seguiremos platicando.‍ ‍

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[1] Masa de alimento ya masticado y mezclado con saliva que se forma en la boca antes de ser tragada.

[2] Énfasis añadido.

[3] Visible en el sitio: https://elindicadornoticias.com.mx/contenido/54069/maru-campos-reune-a-aspirantes-panistas-por-la-alcaldia-de-chihuahua-fijan-reglas Consultado el 20 de junio de 2026 a las 23.39 h.

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