PENÚLTIMO CAFÉ, EN SEÚL, ABRIL 26 O JUNIO 1.º
Si le contara cómo llegué acá y por qué ando por estos rumbos, narrarlo con pormenores me llevaría bastantes páginas.
Lo cierto es que todo empezó como una inquietud efervescente que nació de este rotarismo redivivo que se instaló en mi pecho a raíz de la decisión —y la bondadosa aprobación de los miembros del club Rotario Chihuahua Enlace— de elegirme como su presidente, otra vez, para el periodo 2026-2027.
Tomada la decisión y votado como presidente electo, decidí concurrir a la Convención Internacional de Rotary, a celebrarse del 13 al 17 de junio de este año, en Taiwán; como no es una ida a Aldama, me dije: “mi mismo, ¿y si nos vamos antes?”; y mi mismo que es —pese a la cara de sargento mal pagado que me cargo— un poco vaguito, dijo: “¿y si sí?”; y luego lo comenté en voz alta; y el Adolfo —que no es el epítome de la diligencia ni la templanza— preguntó: “¿y si voy?”; y como tampoco es cuestión de traumarlo y que me eche a mí la culpa de lo que pase, de sus múltiples y sucesivos divorcios ni de sus chamacos andándose por las ramas, le respondí: “¿guainot?” (o séase, “¿por qué no?”); y aquí nos tiene, en Seúl; de aquí a Japón y luego a Taiwán.
En ese tenor, yo ya tenía la idea de un podcast (no llegas a ningún sitio con cámara, equipo de audio, canal de YouTube, etc., si no es con segundas intenciones), que se llamara así: “Penúltimo café” y que se ocupara, palabras más, palabras menos y en dos formatos distintos (entrevista y soliloquio), primero, de historia: historia local, historia regional, historia nacional y, ¿por qué no?, también historia internacional, desde esa hermosa región situada en el norte del México; segundo, de literatura; tercero, de proyectos editoriales; cuarto, de política, y quinto, en general, de temas que se ocupen, directa o tangencialmente, de los cuatro asuntos anteriores.
De hecho, habitado por ese espíritu historiográfico, tras serios y considerables esfuerzos, había decidido inscribirme en la maestría en historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH, pero no fue posible (y no, no me gustó cómo debí echar a la basura casi dos meses de mi vida recabando información pendeja, con requisitos pendejos, en trámites pendejos, solicitados por…); nobleza obliga y, lo creo sinceramente, este mundo está para buscar luminosos síes y no noes pendejos (en fin, para bien o para mal, la UACH continúa siendo lo que era cuando entré hace más de 40 años) y yo me voy con mi música a otra parte a buscar un master internacional así sea en línea.
Como sea, llegamos a un glorioso hoy que nos halla a mí y al Adolfo, con los micrófonos al aire, en la capital de Corea, transmitiendo para usted, querida lectora, gentil lector (¡veintinueve seguidores ya, qué barbaridad!), en esta emisión primigenia de “Penúltimo café”.
Búsqueme, léame, véame, escúcheme, porque, en verdad se lo aseguro, vamos a intentar trascender; y por “trascender”, que conste, quiero decir llegar a más gente e influirla en forma positiva y no —no se me asuste ni se me apanique— ir a otro plano existencial ultraterreno ni cosas de esas. Pocas veces va usted a ser testigo de un proyecto al que se le dediquen tanto amor, tanta dedicación y tanto esfuerzo como Abril 26 y esa especie de apéndice tarugo (show histórico, político, intelectual) que somos yo y “Penúltimo café”.
Créame, nos estaremos escuchando, viendo, leyendo o interactuando. Que Dios, nuestro señor, nos agarre confesados a todos.
Post scriptum: ya para enviar estos párrafos, mandó María un mensaje: se confirmó. No les puedo decir lo feliz que estoy; debo de confesar que se me salieron las de San Pedro cuando leí los párrafos que transcribo a continuación; pero, antes, una aclaración para los no iniciados: cuando alguien se confirma en la Iglesia Católica, suele elegir el nombre de un santo que lo acompañe como ejemplo de vida. Ahora sí, el texto de María:
“Elegí Teresa de Ávila […] porque fue una mujer humana y real —con dudas, fragilidades y momentos de tibieza espiritual —que se convirtió en una figura de enorme fortaleza, inteligencia y profundidad espiritual. Fundó 17 conventos, enfrentó la Inquisición, escribió obras maestras sobre la vida interior, y todo con humor y carácter. Es patrona de España, escritores y enfermos de jaqueca. Frases de Ella: Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene nada le falta. Sólo Dios basta. Eso es muy real y muy bonito”.
¿Ven por qué lloré poquito?
Además, ¡incluso la casualidad (las casualidades no existen) juega a nuestro favor! “Patrona de España” (Adolfo y Abril 26), “escritores” (Adolfo y yo) y “enfermos de jaqueca”, ¿quién pone en duda que soy un dolor de cabeza?
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Luis Villegas Montes.